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martes, 8 de diciembre de 2009

Congreso popular en el Teatro Municipal



¿Han presenciado una banda popular acompañada de una orquesta?
Fue hace ya varios días, pero recién me encuentro con un tiempo tranquilo para poder compartir mi asistencia al concierto de Congreso junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago en el Teatro Municipal, el pasado jueves.

Puede sonar contradictorio, pero el encuentro por los cuarenta años entre cientos de personas y el grupo fue íntimo, potente y emotivo. Yo no había estado nunca en el Teatro Municipal, y la verdad es que el recinto me pareció sorprendente; la construcción, el decorado, la iluminación, etc.

Salió la orquesta e hizo una introducción envolvente para luego recibir al grupo en su actual formación, que mantiene de los históricos solo a Tilo González, percusionista y compositor, y Francisco Sazo en la voz. De todas formas, cada tema del recuerdo, arreglado junto a la filarmónica evocó paisajes y momentos con fuertes raíces latinoamericanas, chilenas y mucha mística atmosférica.

Congreso apareció entre el año 69 y el 70 mezclando la música étnica y contemporánea, aunque su obra pareciera no tener fecha de vencimiento. Su historia está llena de éxitos, al punto que han compartido escenarios por el mundo con artistas de la talla de Peter Gabriel, Sting, Rubén Blades y Mercedes Sosa. Hoy, sumados a la Filarmónica de Santiago demuestran calidad y experiencia, además de trascendencia, reflejado en los distintos tipos de personas y edades que fueron a los dos conciertos realizados el 2 y 3 del presente mes.

Esta transversalidad y mantención en el tiempo logró que la multitud aplaudiera y coreara canciones en el Teatro Municipal, algo poco usual en este tipo de lugares. Me alegra que se conjuguen escenarios históricos y apoteósicos con grupos insignes populares, salidos del núcleo mismo del pueblo chileno.

Hay que admitir que el concierto fue cansador desde las butacas laterales. Las entradas previenen claramente que la visión desde los asientos laterales y también desde los más altos es parcial y uno va consciente de ello. El cuello y la espalda quedaron algo resentidos por el intento de ver el show entre tanta gente bailando, poniéndose de pie o casi colgándose por los balcones. Pero es parte de la efervescencia que se generan en estas situaciones, con un grupo grande de personas viviendo una buena presentación, disfrutando de temas reconocidos a lo largo de nuestras tierras como En todas las esquinas, Cacharpaya, Vuelta y vuelta o Volantín de plumas.

Fue una muy grata noche y un espectáculo sin errores. Los históricos del grupo demostraron su vigencia y pasión, sus actuales compañeros un gran manejo y enorme técnica instrumental, y la orquesta la finura y potencia que le brinda un conjunto de instrumentos clásicos bien ejecutados y dirigidos a engordar cualquier estilo de música. Definitivamente, aplaudo la iniciativa tanto como el resultado.

Referencias: Concierto por los 40 años de Congreso junto a la Filarmónica de Santiago. Congreso.scd.cl

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dawson, Isla 10. Una cinta prometedora



¿Qué idea tienen sobre esta película?
El 10 de septiembre de este año se estrenó “Dawson, Isla 10”, película dirigida por Miguel Littin, basada en el libro “Isla 10” de Sergio Bitar, donde se narra su historia como arte de un grupo de prisioneros políticos dentro del campo de detención en Isla Dawson, a 53 kilómetros por mar de unta Arenas, bajo el yugo de los militares durante la dictadura militar chilena.

Miguel Littin, único director nacional nominado a los premios Oscar en dos ocasiones, se caracteriza por hacer proyectos cinematográficos ligados fuertemente a Chile y Latinoamérica, además de Palestina, por su origen. Sumado a esto, un dato importante es que fue exilado luego de Golpe Militar en nuestro país, y ello se ve reflejado en su obra en general, como en el interés de llevar a cabo esta producción en espacial.

Particularmente en este film, la idea es mostrar lo que pasaba dentro de un campo de detención durante el régimen del General Augusto Pinochet, siendo la primera película que toca el tema de los oprimidos y los opresores en el lugar mismo de los hechos, en este caso, bastante aislados.

Fue clave que el lanzamiento haya sido un día antes del aniversario del Golpe Militar del 11 de Septiembre, y se agradece que se traten temas de nuestra historia, más o menos reciente, desde distintas perspectivas, parajes y personajes. La fotografía y la producción son muy buenas. Dan pie a un reconocimiento y transmisión fiel del ambiente, el entorno geográfico y humano, determinantes de la experiencia de quienes protagonizaron esta historia. Pero, el proyecto buscaba reflejar también las penas psicológicas y físicas de las que fueron objetivo un grupo de líderes y autoridades de la izquierda allendista, y es allí donde uno puede quedar con gusto a poco.

El desarrollo de personajes es más bien un boceto. El propio Benjamín Vicuña, quien encarna el personaje de Sergio Bitar, se percibe como demasiado hermético. Igual que sus compañeros de encierro, entre los que están Orlando Letelier y José Tohá, fuertes íconos del periodo, dejan mucho por conocer. Más allá de que el encierro y la situación adversa pueda realmente haber tenido a los presos comúnmente silenciosos y en actitudes parcas, no por ello son seres sin sustancia. Por otro lado, sorprende el tratamiento de algunos personajes militares. Luis Dubó sale de ese papel del chileno popular típico tan repetido en que lo vemos en series y películas, generando un oficial con harto fondo y personalidad, así como Sergio Hernández, uniformado a cargo del centro de detención, e incluso Cristián de la Fuente en un papel que de ser más bien secundario pasa a primera fila principalmente por el fuerte carácter del rol.

Sin haber leído el libro, no puedo hacer comparaciones o apreciaciones respecto del hilo conductor o la visión del autor del texto original. Lo que si, se notan, al menos esbozados, todos los elementos para una reconstitución desde adentro de la historia, aunque muchas veces en este tipo de apuestas, uno es exigente y suele esperar más. Creo que en este caso, que aparte de algunos personajes específicos, el montaje mismo del proyecto, la idea de adaptación a la pantalla grande, la locación, la calidad y el esfuerzo de producción de filmarlo en el mismísimo lugar del los hechos se roban un poco la película, que ni siquiera sabría bien si definir como semi-documental, drama o reconstrucción adaptada.

Referencias y fotografías: Dawsonlapelicula.cl

lunes, 13 de julio de 2009

Los 105 años de Neruda



¿A quién no le gustaría festejar sus 105 años? El 12 de julio de 1904, nació Ricardo Eliécer Neftalí Reyes en la localidad de Parral, y el 23 de septiembre de 1973 murió Pablo Neruda, seudónimo y posteriormente nombre legal del poeta chileno que dejó un innegable legado. Quizás la cifra no es redonda y por ello la fecha pasa más desapercibida que hace cinco años, cuando la figura de Pablo Neruda cumplía 100 años de natalicio.

Como sea, en esta era de festejos del Bicentenario Nacional y derivados, en los que ya estamos haciéndonos expertos y para los cuales pareciera haber un arca inagotable de fondos de gobierno y privados, de seguro nos iremos topando con más de algún reconocimiento a este personaje. Durante el día de ayer, por ejemplo, la ilustración de Google.cl fue en homenaje a Pablo Neruda. Y cómo no, si en dicho buscador, aparecen alrededor de 3.600.000 resultados al consultar por “Pablo Neruda”. Mínimo que Google le rinda ese gesto.

En nuestro país se le han hecho muchos tributos, incluso desde artes distintas a la literaria, como es el caso del reconocido disco Alturas de Macchu Pichu de Los Jaivas, editado en 1981 e inspirado en parte del Canto General de Pablo Neruda. O el bolero "Me gustas", compuesto por el músico Andreas Bodenhofer para su disco Frágiles Inmortales en 1998, donde la grabación del mismísimo Neruda fue adaptada en estudio para lograr que el poeta cantara un tema extraordinario.

En vida también recibió grandes reconocimientos. Entre los más importantes figuran el Premio Nacional de Literatura en 1945, a nivel local, y el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa brindado por la Universidad de Oxford, a nivel internacional. Pero Neruda no es recordado solo por su obra, sino desde variados temas, entre los que están su afición por la buena comida y bebida, su accidentado historial político que lo llevo de las embajadas al exilio, y del exilio al senado, además de su protagonismo en la gestión del proyecto Winnipeg, trayendo en un barco a 2.000 españoles huyendo de la Guerra Civil Española a Chile, su pasión por las mujeres, llegando a casarse tres veces, y sus fabulosas colecciones, como la de caracolas o mascarones de proa, que pueden verse en la actualidad en sus tres casas; La Chascona en Santiago, La Sebastiana en Valparaíso y La casa de Isla Negra, convertidas en museos, a cargo de la Fundación Neruda.

Hacia finales de su historia en vida, luego de haber abortado su propia candidatura a la presidencia apoyado por el partido Comunista, para elegir un candidato único de izquierda, bajo el gobierno de Salvador Allende, Pablo Neruda acepta el cargo de embajador en Francia. En febrero de 1973 debe dejar el puesto por problemas de salud. Vuelve a Chile y desde su reposo vive el Golpe Militar del 11 de septiembre. Solo algunos días después muere en la Clínica Santa María debido a un cáncer de próstata.

Neruda "es una referencia obligada a la creación literaria, al progresismo histórico, a la creatividad constante y a la difusión artística y cultural de Chile", como declaró el filósofo y miembro del directorio de la Fundación Neruda, Manuel Jofré, en la ceremonia que dio inicio al festejo de los 105 del nacimiento del poeta. Por su parte, el escritor colombiano Gabriel García Márquez lo definió hace algún tiempo como "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". La obra de Neruda otorgó elementos para la formación republicana de nuestra nación desde las letras y las imágenes, además de contribuir en la documentación de la identidad latinoamericana.

Probablemente sigan apareciendo homenajes, tributos y reconocimientos póstumos a Pablo Neruda. Podría aparecer una calle con su nombre, algún premio o su rostro en alguna de las monedas nuevas en Chile. Todos leímos, al menos por obligación en el colegio, sus odas más famosas o alguno de sus libros, y dejando gustos personales aparte, reconocemos el peso de su obra y la trascendencia de él mismo como personaje artístico, histórico, político y humano. Feliz cumpleaños a Neruda y ojalá varios logremos ser recordados y festejados (tal vez con bombos y platillos) cuando cumplamos 105 años, sea vivos o muertos.

Referencias: Fundacionneruda.org / Wikipedia.org
“Destacan vigencia de Neruda al celebrar su 105° natalicio”, Sábado 11 de Julio, Emol.com

lunes, 1 de junio de 2009

Condorito a la conquista latinoamericana



¿Condorito sigue siendo símbolo del chileno popular?
El cóndor es uno de los íconos más antiguos que se conservan en nuestro país. Está presente en el escudo de Chile junto al huemul, y el pasar del tiempo lo llevó incluso a transformarse en uno de los personajes más conocidos a nivel latinoamericano en las caricaturas bajo el nombre de Condorito.

Fue creado por René Ríos, más conocido como Pepo, como referente de la idiosincrasia local, mezclando el ave nacional, con el roto chileno y el huaso típico. La representación de chilenidad del cómic se refuerza con sus compañeros de aventuras. Se trata de personajes fuertemente estereotipados, como el borracho, el compadre, la linda, el canchero o la suegra, que se relacionan en situaciones y lugares populares. Cada personaje es ícono de un tipo de persona que podríamos encontrar casi en cualquier barrio o comunidad de nuestro país, y quizás también de otras naciones.

Jorge Montealegre, escritor e investigador del humor gráfico, define a Condorito como un Cóndor tipo Huemul. Esto debido a que desde su creación guarda una imagen autodegradada del chileno típico, pues en vez de tener las características de fortaleza, grandeza y majestuosidad que se le atribuyen siempre al ave del escudo nacional, es un personaje empeñoso, hospitalario, de compadrazgos, espontáneo, ingenioso, con rasgos de lo popular, lo masculino y lo pícaro. Estos elementos podrían ser tomados como características de la identidad latinoamericana en general, más que las del chileno común. No estoy tan seguro que hoy en día estas cualidades de Condorito correspondan del todo al estereotipo nacional.

El personaje ha ido mutando y se ha ido latinoamericanizando con el correr de los años, al igual, quizás, que el mismísimo pueblo chileno. La evolución del dibujo mismo es cada vez menos tosco y animalesco, y más humano y genérico. Si bien mantiene sus pantalones negros parchados y sus sandalias tipo ojotas de campo, su pico y su cola de cóndor se achicaron bastante, y pasó del poncho a una polera roja, probablemente creada en sus inicios como referencia a la camiseta de La Roja, de nuestra selección de fútbol.

El código de Condorito es cada vez más universal. Borracho o presidiario, doctor o futbolista. Huyendo del compromiso con Yayita o insultando a su suegra. Poco importan la profesión o anécdota presentadas en cada nuevo chiste. Es una caricatura de lectura sencilla y bastante transversal. Cada vez son menos los elementos específicos y únicos de Chile. ¿Acaso la variedad de colores en sus tiras cómicas no es más viva que la existente en nuestras ciudades, construcciones y hasta en nuestras vestimentas en general?.

Su éxito, y obvio entendimiento internacional, queda demostrado por los buenos dividendos del cómic “Condorito” en alrededor de quince países centro y sudamericanos, y Estados Unidos. Si Condorito puede aún ser catalogado como el chileno-tipo y lo aceptamos como un fiel símbolo patrio, estamos aceptando la falta de existencia o al menos especificidad de características autóctonas o propias que definan a los chilenos, que los representen y distingan de los demás. Su ejemplo podría llevar a Chile a una inminente homogenización con el resto del continente, visión que tal vez no agrade a muchos, o por otro lado, asumiendo las falencias identitarias propias (sean cuales sean las razones de ello), a la articulación de una actitud amable, despierta y con sentido del humor, entre nosotros mismos y con el extranjero, superando las barreras territoriales, en pos de la conquista latinoamericana, y hasta mundial.

Algunos datos: Jorge Montealegre, “Pepo y el cóndor de Chile”.
Otros referentes: Condorito.cl / MemoriaChilena.cl