martes, 13 de diciembre de 2011

Rumbo a Valparaíso



¿Pensando en las vacaciones? Muchos tienen opción de hacerlo y juegan con las alternativas y recursos disponibles para arrancarse de la rutina y el territorio laboral de todo el año. Opciones hay muchas y entre las localidades nacionales existen varias: buenas, bonitas y (a veces) baratas.

Pese a que está cerca de la capital, donde se concentran habitantes, estudiantes y profesionales, la Quinta Región se ha establecido como atractiva a la hora de turistear en Chile. Viña y Valparaíso se han trabajado desde la perspectiva de las marcas destino, como localidades a tener en cuenta. Ejemplo de ello es el proyecto Plan Rumbo, en ejecución desde el año 2009 para el caso de Valparaíso, a cargo de la Ilustre Municipalidad de dicha ciudad.

La oportunidad develada por Plan Rumbo, nace de la declaración de Valparaíso como “Sitio del Patrimonio Mundial” por parte de la UNESCO el año 2003. Además de la carencia de productos turísticos diversificados y el bajo posicionamiento en los mercados, como destino turístico.

Su objetivo central es posicionar a la ciudad como un marca destino reconocida hacia el año 2015. Se está construyendo un modelo de desarrollo, que contempla el diseño de productos turísticos a partir de información del mercado, además de gestionar un plan de marketing para posicionar a Valparaíso y sus productos. Como objetivos específicos, se definió doblar el número de turistas (de 60.000 a 120.000) y triplicar el gasto turístico en la ciudad (de $18 mil MM a $54 mil MM).

El plan operacional de marketing contempla: logo, piezas de merchandising, brochure, folletos, mapas de la ciudad y aparición en medios de comunicación. Y en el ámbito del posicionamiento general de Valparaíso como destino turístico, se han gestionado la conmemoración de los 475 años del descubrimiento de Valparaíso, el aniversario de los 50 años de la Casa Museo La Sebastiana de Pablo Neruda, y el pronto cumplimiento de la ciudad camino a 10 años de la declaración de ciudad Patrimonio de la Humanidad, entre otros. La implementación de este plan depende de cuatro puntos neurálgicos, que son el terminal de buses, Plaza Ecuador, Muelle Prat y Plaza Mena. Dentro de los cuales se trabajaran ejes de desarrollo, considerando sostenibilidad, calidad y responsabilidad.

Como mercados potenciales (actuales y a futuro), se consideran principalmente a Santiago, La Serena-Coquimbo, Concepción, otras ciudades, dentro del ámbito nacional; Argentina y Brasil, en Latinoamérica; Estados Unidos y Canadá, en Norte América; Alemania, Francia, España y Reino Unido, en Europa. Veamos entonces cuántos más se tientan en cada nueva vacación y evaluemos cómo funciona Plan Rumbo y el disfrute de Valparaíso dentro del marco del proyecto.

Enlace de interés: Planrumbo.cl

lunes, 28 de noviembre de 2011

Bienvenido el Jazz a la Vega



¿Supieron de este singular evento?
Este fin de semana recién pasado se hizo el Primer Festival de Jazz a la Vega, y con entrada liberada. Vinito de honor, palabras de cortesía y a disfrutar de la música en uno de los patios centrales de esta histórica feria santiaguina que por vez primera se vestía con sonidos jazzeros.

El vino de honor en un salón de la administración de la Vega Central, emperifollado para la ocasión, bien rico (aunque puede venir de cerca la recomendación, ya que participé en su organización); un ensamblaje tinto fresco, especial para las tardes calurosas de nuestra capital, además de jugos y agua para los pocos que no toman vino y los tantos acalorados. Acompañado por frutos secos adquiridos en la mismísima Vega. Maní, salado y natural, pasas, ciruelas e higos. Luego algunas palabras de buena crianza y bienvenida del presidente de los locatarios y a disfrutar del jazz frente a un escenario instalado en uno de los patios centrales de estacionamientos del recinto. Buena instalación y sonido. Muy agradable, especialmente cuando ya el sol se escondió.

En cuanto al show, el viernes se presentaron el Tío Valentín Trujillo y sus músicos, demostrando que está más parado y vigente de lo que muchos creen, con un enorme repertorio y sencillez, sacando decenas temas de su piano. Luego Mocca y su “Jazz Killer Show”, donde el histrionismo y calidad de baile y canto (en francés, inglés y alemán) de esta simpática diva cabaretera junto a su montaje audiovisual y un excelente trío de músicos, dejó perplejos hasta a los perros que habitan en la Vega. Y cerrando esa primera jornada estuvo La locomotora del swing, dirigida por el particular trombonista “Parquimetro” Briceño, y grandes músicos de las épocas de oro de los combos y big bands chilenos, donde incluso figuraba un trompetista de la Orquesta Huambaly. Tremendos.

Lamentablemente el día sábado me lo perdí por temas ajenos, pero me enteré gracias a gente de la Vega que estuvo también muy bueno. Tocaron: Andrés Pérez Quinteto, Conchalí Big Band y Jazzimodo. Dando cierre a una interesante y original iniciativa cultural organizada por la Vega y el Colectivo Mapocho, muy correctos y creativos en su gestión.

Las cuentas al parecer fueron todas alegres. Buen marco de público, positivo desarrollo del cronograma, alegre recepción de los locatarios y vecinos, además de un espectáculo de calidad y bien a la chilena, con un paisaje singular y cercano para quienes frecuentamos este lugar en nuestro abastecimiento constante para la cocina, y cada vez más insumos y productos de lo más variados. Tanto es así, que ya comentaban los del Colectivo Mapocho la proyección internacional que tendría el festival para su segunda versión, el próximo año. Habrá que esperar.

Que bueno que se deje de lado esa visión de que el jazz es una suerte de arte elitista y sectario. Con este festival quedan en evidencia las gracias de la fusión del jazz clásico, con la antigua música bailable y la música tradicional y popular chilena. Actual, versátil y transversal; es bienvenido en este escenario fabuloso. Si quiere jazz a la vena, podrá encontrarlo ahora en la Vega.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Fósforos, copihues y cordillera



¿Cóndor o huemul, cordillera o mar, parra o copihue?
La lucha por elevar el símbolo chileno por excelencia es y ha sido constante en la historia del país. Desde el subgrupo de los recursos naturales y geográficos propios, los ya mencionados son solo una pequeña muestra al respecto. Lo interesante es la enorme presencia que éstos tienen, no solo en emblemas patrios, sino incluso en marcas, productos y publicidad de los más variados tipos.

Podemos apreciar esto en nuestros quehaceres más cotidianos, donde a veces ya ni vemos por el uso de la costumbre. Impresos en productos como cajas de fósforos, presentes en tantos bolsillos, asados, estufas o cocinas a lo largo y ancho del país. Allí, los paisajes, la flora y fauna, los colores y nombres se presentan como protagonistas, absolutamente apoderados de la identidad territorial y el imaginario colectivo nacional.

La Compañía Chilena de Fósforos S.A., más conocida popularmente en la actualidad a través de sus marcas Copihue y Los Andes (Monarca o Guadalupanos en México, y Penley en EE.UU.), sobresale en este ámbito con sus clásicas y renovadas cajas de fósforos, en múltiples formatos. Esta empresa existe desde 1913, siendo la principal en producción y comercialización nacional de los llamados “fósforos de seguridad”.

Evaluando su envergadura, hay que mencionar que esta compañía es propietaria de la plantación más grande de álamos de Sudamérica y una de las más importantes del mundo, con alrededor de 4.000 hectáreas. A nivel local, se puede contar también con sus productos en marcas propias, como Fósforos Líder o Fósforos Ekono, mientras que en el exterior está presente en empresas como Wal Mart o Home Depot, en más de 22 países. Además, esta entidad con prácticas certificadas en el tema medioambiental, exporta, junto a sus conocidas marcas de fósforos, desde los palitos listos para fabricar fósforos (llamados “splints”) hasta palitos de helado, entre una gama de productos.

Tomando un caso en particular, Alberto Fuguet ha comentado que su abuela fue la responsable de la imagen de fósforos Los Andes. Dentro de la anécdota, señala lo siguiente: “Es un diseño simple, básico, que con el tiempo ha ido adquiriendo estatus casi pop. (…) Pocos conocen el nombre de quién la diseñó (muchos deben creer que no se diseñó, que es una foto, que nadie se dio el trabajo de inventar y pintar la cordillera) pero es probable que no exista un chileno que no haya mirado ese cuadro”.

Ya no se trata solo de nombres y gráficas sueltas. Hoy en día podemos hablar de obras insignes e ineludibles, de referentes permanentes, desde sus versiones súper realistas hasta sus actuales simplificaciones visuales. De fragmentos de identidad chilena en cuanto a presencia, reconocimiento y representatividad local se refiere. Encendiéndose en nuestros hogares.

Fuentes: Fosforos.cl / “Las películas de mi vida” (Alberto Fuguet, Alfaguara).

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Invitación dieciochera a Pilgua SCL



¿Hay identidades e imágenes chilenas hoy? ¿Dónde buscarlas? ¿Las vemos día a día? ¿Subsisten proyectos concretos en esta materia? ¿Podemos definir a Chile? Estas son algunas de las preguntas que podemos hacernos sobre Chile en términos de reconocimiento y comunicación, dentro del contexto globalizado y extremadamente mediatizado del nuevo milenio. Historias, personajes, hitos, entidades y agrupaciones nos exponen una panorámica sobre nuestro país, enlazando memorias, diagnósticos y proyecciones.

Es interesante revisar nuestra chilenidad y las tan diversas variables presentes en la actualidad, sobre todo en estos días en que entran las cuecas y el olor a asado por las ventanas. Los invito a todos a reflexionar sobre estas y otras preguntas en mi post/presentación publicada en Pigua.cl (solo haciendo clic), donde además podrán encontrar mucho sobre el maravilloso mundo de la comida, cocina, productos y personajes locales, entre otros. Tradición, cultura y placer unidos en esta nueva plataforma desde Santiago de Chile.

Que pasen un lindo 18, de la forma que más disfrute cada quien.
Y grítense unos buenos "Viva Chile".
¡¡¡Salud!!!

martes, 6 de septiembre de 2011

Le pongo la sal



¿Existe otra marca de sal además de Sal Lobos? Es impresionante como, al hacer memoria, no logro recordar ninguna otra sal que no sea Lobos en casa o en las repisas del supermercado, en cada compra de mercadería. Obviamente no es la única, y en el pasillo correspondiente deben haber varias competencias, pero no es nada de fácil recordarlas.

Conocida inicialmente como Sociedad Punta de Lobos S.A., la historia de esta empresa data de 1905, explotando depósitos de cloruro de sodio en el Salar de Tarapacá, Primera Región de Chile, cuya superficie podría responder la demanda mundial por alrededor de cinco mil años.

Lobos logra un puesto de privilegio en el imaginario colectivo chileno hogareño, y una importante proyección internacional, debido a su historia y, además, a su calidad, diseño, tecnología e innovación. La sal se utiliza prácticamente en todas las comidas, y esta marca fue pionera en su área, cambiando su forma de consumo y la manera en que nos relacionamos con sus productos.

Primero se diseñó un nuevo envase, concepto a cargo de Waker Diseño y Asociados, en varios formatos. La idea primigenia fue crear un salero cómodo, práctico, moderno y elegante. A la larga, permitió comprar, transportar, utilizar e incluso poner en la mesa, y sin vergüenza, el producto tal cual lo encontramos en el comercio, sin tener que estar trasvasijando de un lado a otro, llenando saleros, poniéndole arroz para conservarlo, etc. Se suman desde entonces varios tamaños y formatos de mesa especializados. Bolsas, saleros, potes, la parrillera. Pero no solo se quedó en un tema de envases, junto a ello se ha ido posicionando en el terreno de la salud y la cocina gourmet, con sus variedades Sal Light; con un 50% de sodio, y su reciente Línea Premium; gruesa, fina de mar, al merkén, a la cebolla, especial para carne y al ajo, cuyo rostro publicitario es el cocinero Christofer Carpentier. Además de Biosal; una sub-marca con vida paralela, emergida de Lobos.

Con esta capacidad de mantención y adaptación, Lobos ha conseguido una importante diferenciación y una enorme familiaridad. Probablemente atraviesa al público medio-masivo, que al igual que uno, toma estos productos sin siquiera mirar las opciones (ni por formatos, variedades o precios), y cada vez más, toca a un público más particular, de “aventureros”, personas preocupadas de su bienestar, del de sus cercanos y, por supuesto, de inflar el pecho cuando les aplauden el resultado de una rica receta en la mesa (sal incluida).

El chileno en promedio consume cerca de 15 gramos de sal diariamente, tres veces lo recomendable, según la OMS (Organización Mundial de Salud). Incluso hay planes de Gobierno referidos a esta problemática, totalmente respaldados por estadísticas inquietantes, que comprendo y comparto desde el punto de vista del bienestar físico de chilenos y extranjeros en relación a la sal. Pero, debido a la trascendencia histórica y la particularidad identitaria y de imagen de esta marca, no queda más que llevarle la contra a aquel recordado comercial de televisión diciendo: “Le pongo la sal”, y seguramente “Lobos”.

Enlace de interés: Ssl.cl

miércoles, 17 de agosto de 2011

Violeta se fue a los cines



¿Vieron la película de la Violeta? Y ojo que esta pregunta no es solo relativa a las ganas o interés de asistir a este estreno nacional, también depende de si lograron encontrar entradas o incluso entrar a su cine preferido estos días, con fin de semana largo y todo, donde las salas colapsaron.

Sin entrar a contar la película, que imagino a nadie le causaría gracia si no la ha visto, es bien notable lo que ha pasado hasta el minuto con el fenómeno Violeta se fue a los cielos. Este homenaje a la folclorista, cantautora, pintora, bordadora y ceramista ha sido un éxito de taquilla en sus primeros días, por sobre varias ofertas internacionales, agotando funciones y generando filas larguísimas en los cines locales. Con decirles que en La Reina este fin de semana, la gente estaba desde el tercer piso bajando por las escaleras hasta la mitad del primer piso haciendo cola. Cosa extraña si pensamos cuánta “bola” se le da cotidianamente a Violeta Parra y otros personajes de la historia y cultura chilena más cercana. O si tomamos en cuenta frases para el bronce como una que me tocó oír saliendo del cine: “Que fome. No pasó nada que no se sepa en la película”.

Pese a que sería raro ver grandes novedades en una cinta de tipo biográfica o de retrato de personajes reconocidos, y que imagino que la mayoría se sienta en la sala de su cine favorito a verla sin esperar explosiones, autos voladores o animales parlantes, tengo dudas si acaso realmente todos los chilenos sabemos todo lo que nos comparte esta película. Y si es cierto que conocemos y valoramos tan bien la historia y obra de Violeta Parra, es bueno recordar que cualquier obra cinematográfica (o de otro tipo) con este perfil, debiera, ojalá, transmitir para otros lugares a estos personajes y sus historias, como parte de nuestra propia historia y cultura chilena. Y latinoamericana.

En lo personal, me parece una apuesta de gran valor. La actuación de Francisca Gavilán: formidable, pues además de muy creíble y estudiada, hasta canta igualito. La fotografía y textura de la película son protagónicas, dándole una atmósfera bien particular y envolvente sumadas a la música y la narración. Los paisajes donde pasean los personajes casi pueden palparse y olerse.

Lamentable que como comenta su director Andrés Wood en varios medios de prensa; no se hayan hecho más copias para que la cinta llegué a más salas, pese a que lo solicitaron, evitando tanto atochamiento donde ya está y brindando la opción a más gente en más lugares de verla. Con estos hitos contemporáneos nos damos cuenta de que se puede hacer cine exitoso en Chile y que la gente está con ganas de seguir estos proyectos, sin desmerecer el excelente trabajo de producción, gestión y difusión de los responsables de Violeta se fue a los cielos.

Espero ansioso más productos de este tipo, mientras se consiguen ideales de otra índole como lo que plantea Álvaro Henríquez por estos días, respecto a lo necesario que se hace que nuestros estandartes modernos como la Violeta pasen a ocupar sitiales cotidianos de peso, en billetes, monedas u otros, que nos acerquen a fragmentos de nuestro país y nuestra gente, del arte, historia y cultura de carne y hueso de nuestra identidad.

Link de la película: Violeta se fue a los cielos