Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de enero de 2012

El documental de Los Bunkers



¿Alcanzaron a verlo?
Hace algunos días vi en mi computador “Los Bunkers. Un documental by Sonar”. Lo había descargado en diciembre y aun no lo veía, y parece que lo bajé a tiempo, porque acabo de notar que ya no se puede descargar ni reproducir online.

El documental me gustó. Excelente producción; la calidad del HD espectacular, un llamativo trabajo de fotografía, texturas y colores; y ni hablar del sonido, su edición. No soy un gran seguidor de la banda, pero el documental es bien sencillo e íntimo y te introduce rápidamente a su mundo. Cercano y real, sin guiones, hace que el tiempo pase volando y hasta se les agarra cariño o algo de pena a los músicos penquistas, inmersos en la vorágine del espectáculo, la migración y los cronogramas apretados.

Como admirador de la cultura chilena, en todas sus formas, y como músico del alma, para mi es conmovedor y entretenido ver que todas las bandas viven más o menos cosas parecidas. Lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo. Como en cualquier grupo de amigos, como en cualquier grupo de trabajo, como en cualquier familia. Particularmente en el caso de Los Bunkers esto último es bien particular, porque son dos parejas de hermanos: Francisco y Mauricio Durán, Álvaro y Gonzalo López, junto a Mauricio Basualto. Pero cada uno asume que la sinergia es la que los afirma y que cada cual por su cuenta no tiene la fuerza de la banda, más allá de quiénes son los que más (o mejor) componen, los más talentosos, los más carismáticos, los más sensibles, los más responsables o los más complicados.

Además, aquí se muestra de forma bien cruda parte del proceso creativo y de producción musical de sus últimas etapas. Desde los livings de sus hogares, hoteles, en salas de ensayo, estudios de grabación, pruebas de sonido y conciertos, así como en los momentos intermedios, de fiesta, descanso, tránsito y diálogo.

Ya sea en Concepción, Santiago, Chile, México, Latinoamérica o Estados Unidos, es claro que Los Bunkers son premiados transversalmente y de propiedad comunitaria. Y este ha sido un gran año para la banda. Por eso aplaudo que no se intenten establecer o posicionar como una entidad superior e intocable (lo que si pasa con otras bandas o artistas). Este producto audiovisual, dirigido por Pascal Krumm, el mismo personaje a cargo del video clip de Ángel para un Final, de su último disco Música Libre (tributo a Silvio Rodríguez); es un hallazgo en ese sentido, tanto para fanáticos o curiosos. Compartiendo un fragmento reciente de la historia de esta joven agrupación, existente desde 1999, con seis discos a su haber y ya comenzando a proyectarse incluso en Norteamérica. Por eso, no es raro que haya sido galardonado como el “Mejor documental nacional” en In Edit Nescafé 2011, y descargado por más de 170.000 navegantes… Lástima que ya no se pueda bajar, para quienes ahora se tienten y no lo hayan hecho.

Link relacionado: Sonar FM

lunes, 2 de agosto de 2010

La vida de algunos peces conocidos



¿Alguien no ha visto la última película de Matías Bize?
Yo fui unas semanas atrás a verla al Hoyts de La Reina y no se me había ocurrido comentarlo, pero ahora que leí en la prensa digital que iban a alargar su estancia en las salas de cine nacionales debido a la buena taquilla que había tenido hasta hace unos días, decidí escribir algo.

La vida de las peces me parece una muy interesante película. ¿Buena o mala? Puedo decir que me gustó. Aunque cuando salí de la sala no estaba particularmente entusiasmado, con el pasar de los minutos y los comentarios con mi acompañante mientras disfrutábamos de un sándwich y una cerveza nacional, fui cayendo en cuenta que me había parecido bien atractiva. Una historia sencilla, buenas actuaciones y otras no despampanantes pero tampoco deficientes, música especialmente apropiada para la ambientación tan característica del director y, por sobre todo, una muy bien lograda narración fílmica en cuanto al recorrido de las cámaras por la locación; inmensa y con mucha personalidad propia.

La historia de esta cinta no es sorprendente, pero se hace muy digerible y evocadora. El contexto no es nada muy nuevo para el director, al igual que En la cama contempla un estrato social medio-alto chileno acomodado bien definido de adultos-jóvenes treintones, que por una u otra razón están agobiados, melancólicos y/o deprimidos, ya sea por amores, trabajo, familia y su determinante pasado, en general. Bize tiene todo un cuento por ese lado. Algo denso o plano según algunas opiniones que he recibido, o envolvente e innovador según otras, pero creo que siempre muy declarado y cumplido. Habiendo visto Sábado, que era una arriesgada apuesta sin muchos recursos; En la cama, que me pareció muy atractiva desde el ingenio de no mover a los personajes de la cama del motel y el trabajo psicológico y sociológico de los mismos; y Lo bueno de llorar, que en realidad no me pareció buena, pese al intento de sacar su universo fuera de las fronteras chilenas, con locaciones y actores extranjeros, estimo que La vida de los peces debe ser la que más resuelve y comparte el Universo Bize. Me consideré invitado y presente en su relato, con mucho de conocido y de actualidad.

¿Por qué se llamará así la película?
Quizás sea solo una extraña pregunta, incluso sin respuesta, pero a mí el título me conectó con un espectro de elementos de la película, como historia (o crítica) actual, contemporánea y local, especialmente con las escenas en que los protagonistas vuelven a encontrarse una y otra vez frente (o detrás) de un espectacular acuario. Los acuarios son fabulosos, y sus moradores-prisioneros viven flotando en el tiempo, en aguas estancadas pero transparentes, entre paisajes artificiales que emulan ser lo natural pero que en realidad nunca cambian, según dice la leyenda popular, además, sin memoria de más de tres segundos. Vean ustedes si les hace o no sentido con algo que conozcan de Chile, o con este grupo de personas que nos presenta el guionista y director…

jueves, 18 de junio de 2009

Vida, muerte y renacimiento de ATARI en Chile



¿Cuál fue nuestra primera reacción frente al fabuloso Atari? La verdad, personalmente no recuerdo cómo fue que llegó ese aparato a mi casa ni como me enfrenté a él. Con mi hermana, como niños de una generación que aún podían ser sorprendidos, pero no sin la curiosidad e inteligencia tecnológica, probablemente nos vimos atónitos, pero en poco tiempo lo dominamos y transformamos en parte de nuestra rutina de entretenimiento. Así comenzaron esas eternas esperas cargando los juegos y las posteriores excitantes jornadas con el Montezuma o el Asteroids.

El hábito de quedarse en casa en vez de sociabilizar en exteriores en Chile, se debió en primera instancia al estado de sitio ejecutado por la dictadura militar, y en segunda al acceso a productos nuevos como el televisor, la radiocasetera y los juegos de lógica, estrategia y videojuegos. A esto se sumaba la opción de poder hacer ejercicios sin salir del hogar, con productos del tipo bicicletas estáticas.

Marcas asiáticas desconocidas comenzaron a instalarse en las casas chilenas. Aiwa, Hatachi, Toshiba y Sony, entre otras, se convierten en parte de nuestras familias. De ese modo se daría comienzo a la globalización, a la gran familia global.

Atari, específicamente, es considerada como la pionera mundial en la industria de los videojuegos con el lanzamiento de su juego PONG, en 1972. Hasta los 80’s no tuvo competencia. Recién allí aparecen otras consolas, pero solo a mediados de esta década Atari se debilitó lentamente en su reinado de esta nueva área de entretenimiento. La creación de nuevas versiones de la consola no contaron con la popularidad y las buenas ventas de la original 2600 (o VCS). Toman fuerza otros productos similares e incluso algunas alternativas, como los clásicos juegos arcade o pinball, que todavía se pueden encontrar en algunos lugares funcionando con las antiguas monedas de $100.

Luego, Nintendo desplaza a Atari en Japón y crece de manera impresionante a nivel mundial. En los 90’s, luego de algunos fracasos, Atari se fusiona con la marca JTS Inc., momento en que se sentencia la desaparición del nombre de esta marca del mercado mundial y, por supuesto, del chileno.

Actualmente en nuestro país, jóvenes que ni siquiera conocieron la consola tienen poleras con la marca Atari entre otros símbolos populares de antología como el Che Guevara, Homero Simpson o Don Ramón. Atari en Chile es considerado de culto. Se producen no solo poleras, sino también chapitas y otras aplicaciones gráficas, de formas más o menos artesanales.

Uno que jugó y/o tuvo Atari, le guarda un extraño cariño, pero ve con cierto resentimiento como se ha transformado en moda retro a años de su decadencia y luego de cientos de aparatos similares y evoluciones de los mismos. Ya no existe esa magia inocente de la primera consola que llegó a nuestros hogares a acompañar y enviciar a tantos niños (y otros no tan niños) hace ya dos décadas. Los niños chilenos de estos tiempos se criaron con Internet al alcance, entre joisticks y TV cable. Por ello, aunque suene a “viejo chocho y latero”, vale la pena dedicarle algunas líneas reseñando parte de su historia y de nuestra relación con él, para recordar y compartir sobre la realidad tras la moda.

Referencias: Wikipedia.org
Otros datos: Pedro Álvarez Caselli , “Chile Marca Registrada”.