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viernes, 16 de mayo de 2014

“De la Hipótesis al Diseño. Aproximaciones, casos y obras”

¿Supieron de este seminario en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso? Hoy, viernes 16 de mayo, se desarrolló esta interesante actividad en la e [ad] (Escuela de Arquitectura y Diseño) de esta casa de estudios, en la Quinta Región de nuestro país.

Lo más genial de esta iniciativa, es que fue ideada, gestionada y producida por los mismísimos estudiantes de Diseño de la PUCV, que en el presente trimestre cursan sus seminarios de titulación. Una gran cruzada, hecha con notable dedicación, profesionalismo y cariño. Absolutamente envidiable y recomendable para cualquier institución de educación superior, tanto en esta como en otras áreas. Pues fue a partir del levantamiento de información y su propio estudio del estado del arte en cuanto a la investigación en diseño a nivel local, que se seleccionaron los temas de interés, los casos referenciales y, en definitiva: a los tres expositores convocados. Y es aquí donde, además, personalmente entré como villano invitado en el cuento.

Me contactaron los organizadores (Karla y Simón, estudiantes) hace alrededor de un mes y medio para invitarme a participar como expositor, porque se habían encontrado con un proyecto de investigación mío del cual querían que compartiera experiencias. Accedí sin pensarlo dos veces y hoy, junto a los colegas Katherine Mollenhauer y Diego Gómez, me hice presente en este encuentro con la ponencia: “Cómo aprovechar un proyecto de investigación en diseño local”.

 La temática abordada, en resumidas cuentas, fue acerca de los proyectos de investigación en diseño y comunicación en Chile, desde la perspectiva del aprovechamiento local y global de un buen tema de estudio. Así como su posible consolidación como un producto de investigación efectivo y adaptable.

El objetivo tenía que ver con compartir la experiencia del caso “Un discurso para la cohesión social: El proceso semiótico-discursivo en la (re)construcción de marca Chile en el Bicentenario” como ejemplo real del tipo de proceso y resultados propuestos. Partiendo por el relato de su concepción inicial, debido a intereses personales del autor en cuanto a identidad e imagen local chilena. Pasando por una coyuntura histórica clave en el país y un tema de interés y proyección compartido profesional y popularmente. Y derivando en el trabajo práctico-metodológico de recopilación, selección y análisis de información, para la construcción de un proyecto de investigación que ha cumplido y se ha ajustado a diferentes formatos, como por ejemplo: tesis académicas, ponencias para congresos o artículos editoriales (como puede verse linkeado en la columna lateral de este mismo blog).

Tal como dijeron los organizadores, ojalá que se repita esta y otras instancias del tipo. Nos hace falta salir de los encierros de talleres, oficinas o salas de clases, para discutir y construir el diseño en (o para) Chile. Integrando distintos tipos de diseñadores; estudiantes, formadores, creativos y productores (todos ellos investigadores), así como al diseñador con otros profesionales, y al diseño con otras disciplinas. Sinceramente, un gusto haber podido participar.

Link del evento: Seminario "De la Hipótesis al Diseño".

lunes, 30 de septiembre de 2013

Nueva marca turística y "democrática" para Santiago

¿Sabían que la marca oficial de Santiago será elegida por votación ciudadana? Luego de varios meses de evaluación, la selección entre las opciones finalistas estará a cargo de la población de la capital chilena.

Todo comenzó con el denominado Plan Capital, a cargo de la Municipalidad de Santiago e Innova Chile de Corfo, junto al apoyo de Cordesan y Duoc UC. Esta iniciativa, proyectada hasta el año 2016, buscaba esencialmente el levantamiento de un plan guía para la toma de decisiones (públicas y privadas) en lo relativo al turismo local.

A partir de allí, apareció el concurso “Santiago Destino Turístico”, con el objetivo de posicionar comunicacionalmente la ciudad de Santiago como un buen destino turístico a nivel internacional. Similar a lo que se ha hecho a escala global con el clásico I LOVE NY de Nueva York a nivel planetario, o recientemente en Barcelona, con su BCN ES MUCHO MÁS, con alcances turísticos más inmediatos, en la región, país y continente contiguo a la localidad.

 Este concurso invitó a algunos diseñadores a proponer logos para Santiago, considerando el principal diagnóstico del Plan Capital, en relación a las carencia de una marca oficial. De un concepto comunicacional e identidad reconocible de la capital de Chile. Hubo 49 logos propuestos en un comienzo, de los cuales luego se preseleccionaron 10 ejemplares, según su compatibilidad con el brief (o resumen ejecutivo) entregado a los profesionales y agencias involucradas en el proceso.

Finalmente, un jurado compuesto por alcaldes de ciertas comunas emblemáticas, representantes del Gobierno Regional, del Colegio de Diseñadores, de la Escuela de Diseño de la Universidad Católica y de organizaciones privadas del turismo; determinaron la dupla de alternativas a votarse popularmente (pese a que en un principio se esperaba una terna).

Hoy estamos en plena votación entre las dos opciones de logo, con fecha de cierre de las urnas, digitales y físicas, este 9 de octubre. La idea es que seamos los mismos santiaguinos quienes evaluemos y optemos por uno de los dos logos; según su pertinencia, su reconocimiento y sus aplicaciones básicas disponibles.

Pueden revisarlas y votar aquí: Santiago destino turístico.cl (Link de la web de votación). El destino del concepto identificador turístico de Santiago está en nuestras manos.

Al menos parcialmente. Como en casi toda elección democrática, no se abrió la palabra absolutamente para recibir opiniones y propuestas, pero luego de “la voz de los expertos” tenemos la chance de preferir por lo menos una de dos alternativas. Aprovechen de marcar su opción, porque Santiago nos pertenece. Y a ver cómo le va al representante ganador.

[Noticias de actualización relacionadas a este post en los comentarios, los invito a revisarlo]

miércoles, 26 de octubre de 2011

Fósforos, copihues y cordillera



¿Cóndor o huemul, cordillera o mar, parra o copihue?
La lucha por elevar el símbolo chileno por excelencia es y ha sido constante en la historia del país. Desde el subgrupo de los recursos naturales y geográficos propios, los ya mencionados son solo una pequeña muestra al respecto. Lo interesante es la enorme presencia que éstos tienen, no solo en emblemas patrios, sino incluso en marcas, productos y publicidad de los más variados tipos.

Podemos apreciar esto en nuestros quehaceres más cotidianos, donde a veces ya ni vemos por el uso de la costumbre. Impresos en productos como cajas de fósforos, presentes en tantos bolsillos, asados, estufas o cocinas a lo largo y ancho del país. Allí, los paisajes, la flora y fauna, los colores y nombres se presentan como protagonistas, absolutamente apoderados de la identidad territorial y el imaginario colectivo nacional.

La Compañía Chilena de Fósforos S.A., más conocida popularmente en la actualidad a través de sus marcas Copihue y Los Andes (Monarca o Guadalupanos en México, y Penley en EE.UU.), sobresale en este ámbito con sus clásicas y renovadas cajas de fósforos, en múltiples formatos. Esta empresa existe desde 1913, siendo la principal en producción y comercialización nacional de los llamados “fósforos de seguridad”.

Evaluando su envergadura, hay que mencionar que esta compañía es propietaria de la plantación más grande de álamos de Sudamérica y una de las más importantes del mundo, con alrededor de 4.000 hectáreas. A nivel local, se puede contar también con sus productos en marcas propias, como Fósforos Líder o Fósforos Ekono, mientras que en el exterior está presente en empresas como Wal Mart o Home Depot, en más de 22 países. Además, esta entidad con prácticas certificadas en el tema medioambiental, exporta, junto a sus conocidas marcas de fósforos, desde los palitos listos para fabricar fósforos (llamados “splints”) hasta palitos de helado, entre una gama de productos.

Tomando un caso en particular, Alberto Fuguet ha comentado que su abuela fue la responsable de la imagen de fósforos Los Andes. Dentro de la anécdota, señala lo siguiente: “Es un diseño simple, básico, que con el tiempo ha ido adquiriendo estatus casi pop. (…) Pocos conocen el nombre de quién la diseñó (muchos deben creer que no se diseñó, que es una foto, que nadie se dio el trabajo de inventar y pintar la cordillera) pero es probable que no exista un chileno que no haya mirado ese cuadro”.

Ya no se trata solo de nombres y gráficas sueltas. Hoy en día podemos hablar de obras insignes e ineludibles, de referentes permanentes, desde sus versiones súper realistas hasta sus actuales simplificaciones visuales. De fragmentos de identidad chilena en cuanto a presencia, reconocimiento y representatividad local se refiere. Encendiéndose en nuestros hogares.

Fuentes: Fosforos.cl / “Las películas de mi vida” (Alberto Fuguet, Alfaguara).

martes, 6 de septiembre de 2011

Le pongo la sal



¿Existe otra marca de sal además de Sal Lobos? Es impresionante como, al hacer memoria, no logro recordar ninguna otra sal que no sea Lobos en casa o en las repisas del supermercado, en cada compra de mercadería. Obviamente no es la única, y en el pasillo correspondiente deben haber varias competencias, pero no es nada de fácil recordarlas.

Conocida inicialmente como Sociedad Punta de Lobos S.A., la historia de esta empresa data de 1905, explotando depósitos de cloruro de sodio en el Salar de Tarapacá, Primera Región de Chile, cuya superficie podría responder la demanda mundial por alrededor de cinco mil años.

Lobos logra un puesto de privilegio en el imaginario colectivo chileno hogareño, y una importante proyección internacional, debido a su historia y, además, a su calidad, diseño, tecnología e innovación. La sal se utiliza prácticamente en todas las comidas, y esta marca fue pionera en su área, cambiando su forma de consumo y la manera en que nos relacionamos con sus productos.

Primero se diseñó un nuevo envase, concepto a cargo de Waker Diseño y Asociados, en varios formatos. La idea primigenia fue crear un salero cómodo, práctico, moderno y elegante. A la larga, permitió comprar, transportar, utilizar e incluso poner en la mesa, y sin vergüenza, el producto tal cual lo encontramos en el comercio, sin tener que estar trasvasijando de un lado a otro, llenando saleros, poniéndole arroz para conservarlo, etc. Se suman desde entonces varios tamaños y formatos de mesa especializados. Bolsas, saleros, potes, la parrillera. Pero no solo se quedó en un tema de envases, junto a ello se ha ido posicionando en el terreno de la salud y la cocina gourmet, con sus variedades Sal Light; con un 50% de sodio, y su reciente Línea Premium; gruesa, fina de mar, al merkén, a la cebolla, especial para carne y al ajo, cuyo rostro publicitario es el cocinero Christofer Carpentier. Además de Biosal; una sub-marca con vida paralela, emergida de Lobos.

Con esta capacidad de mantención y adaptación, Lobos ha conseguido una importante diferenciación y una enorme familiaridad. Probablemente atraviesa al público medio-masivo, que al igual que uno, toma estos productos sin siquiera mirar las opciones (ni por formatos, variedades o precios), y cada vez más, toca a un público más particular, de “aventureros”, personas preocupadas de su bienestar, del de sus cercanos y, por supuesto, de inflar el pecho cuando les aplauden el resultado de una rica receta en la mesa (sal incluida).

El chileno en promedio consume cerca de 15 gramos de sal diariamente, tres veces lo recomendable, según la OMS (Organización Mundial de Salud). Incluso hay planes de Gobierno referidos a esta problemática, totalmente respaldados por estadísticas inquietantes, que comprendo y comparto desde el punto de vista del bienestar físico de chilenos y extranjeros en relación a la sal. Pero, debido a la trascendencia histórica y la particularidad identitaria y de imagen de esta marca, no queda más que llevarle la contra a aquel recordado comercial de televisión diciendo: “Le pongo la sal”, y seguramente “Lobos”.

Enlace de interés: Ssl.cl

martes, 26 de abril de 2011

Taller Mano Alzada



¿Quién no recuerda alguna cruzada con cariño? Por estas fechas, cuando nos adentramos en el otoño santiaguino y los días se acortan cada vez más, aunque extrañamente el ámbito de movilizaciones estudiantiles ha estado poco movido el último tiempo y recién hoy empezó a olfatearse algo tenue alrededor de las universidades, se viene a mi memoria el Taller Mano Alzada.

Corría la segunda mitad del primer semestre del año 2005, y en Chile estábamos en plena paralización nacional estudiantil frente a la inminente aprobación de la Ley de Financiamiento Estudiantil tramitada en el gobierno de Ricardo Lagos, con Sergio Bitar de Ministro de Educación. Pero no se trataba de una paralización de algunos núcleos universitarios ultra politizados, sino de una verdadera cruzada transversal y masiva, en la que se involucraron universidades y carreras históricamente apáticas a los paros y las tomas. Esta particularidad e impacto a nivel de convocatoria juvenil, provocó acciones y reacciones creativas, todas ellas pacíficas y con excelentes resultados, como hace rato no se veían, llegando a irrumpir programas televisivos exitosos como Vértigo, a tomarse la radio de la Universidad de Chile para transmitir un programa especial denominado Frecuencia ocupada, además de otras múltiples apariciones en prensa, medios de comunicación y mucha vía pública.

Así fue como un grupo pequeño de estudiantes de tercer año de diseño de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, espontáneamente se apropió de una sala de taller y comenzó a construir y producir mensajes alusivos a la contingencia. Se trataba inicialmente de un grupo de no más de diez personas que comenzaron a movilizarse desde su área, a través del diseño de carteles hechos a mano. Tengo certeza de la magnitud del equipo, que pronto se bautizó como Taller Mano Alzada, porque formé parte de él como uno de esos estudiantes energéticos. Quizás muchos digan con los años que formaron parte del taller, ya que actuaba silenciosamente y de forma concentrada en la FAU, desde bien temprano y a veces hasta la madrugada. Y nadie pretende negar que el ritmo no era esclavizante, los turnos se daban naturalmente y solíamos pasar el frío y el tedio de la rutina con navegados y otras bebidas amables con la creatividad.

Pero del diseño a mano se pasó a trabajar con plantillas, pintura, spray, experimentando con xilografía y stencils, hasta llegar al sistema más productivo: la serigrafía, con la cual se lograron tirajes impresionantes, que tuvieron los suelos de las salas llenos de afiches que luego se pegaban, repartían o vendían para conseguir fondos para los gastos de las movilizaciones generales. Además de afiches, se gestaron propuestas notables como la intervención del frontis de Casa Central de la Universidad de Chile con post-its (esos papelitos amarillos con adhesivo) para que la gente opinara y apoyara la iniciativa, empapelando finalmente la estructura, además del constante diseño de boletines y la participación en marchas y actos culturales, junto a decenas de amigos y estudiantes.

Se trabajó muchísimo y se produjo una enormidad, como pueden ver en la fotografía del muro de los originales, donde todo nuevo producto se exponía, junto a los bastidores, herramientas, esa fiel radio destruida, la olla de los elixires y algunos recuerdos más.

Quise hacer un pequeño homenaje al Taller Mano Alzada, tal vez nostálgico, tal vez demasiado breve para algunos, pero confórmense con que tanto la iniciativa como algunos estandartes creados allí, por ejemplo la consigna “Estudiantes por Chile”, se reeditan desde entonces, cada vez que los estudiantes unidos han requerido de nuevas versiones del taller de serigrafía y comunicaciones de Diseño en la FAU. Pasó con la Revolución Pingüina del 2006 y con los movimientos universitarios del 2010 recién pasado, entre otros. Un honor haber presenciado un fragmento positivo de nuestra historia.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La experiencia Casa&Ideas



¿Qué sienten al entrar a Casa&Ideas? En el ambiente complejo en que se desenvuelven los consumidores hoy, la experiencia es el aspecto más memorable de cada cosa que consumimos. Esta experiencia de consumo es muy importante hoy en la gestión de las marcas y vemos cómo una local, de uno u otro modo, pareciera destacarse en este sentido.

Casa&Ideas nace en 1993 como una marca chilena dedicada a la venta de productos de diseño para el hogar. Desarrolla productos con diseño propio que buscan, según la propia declaración de la compañía en su página web: integrar estética, funcionalidad y bienestar. En este sentido, podemos definir a sus competidores como Haus, Mica o departamentos dedicados a esta categoría pertenecientes a otras marcas, como Homecenter. La empresa se describe como líder en Latinoamérica en productos de diseño novedoso, creativo y cálido que entregan alegría y bienestar a las personas y sus hogares, siendo su gran objetivo la democratización del diseño mediante productos únicos y precios accesibles.

Las tiendas de Casa&Ideas son más que el rostro de la marca, pues en ellas es donde ocurre el consumo total de su oferta. Para los consumidores los locales son el corazón de la marca; es en ellos donde se busca conseguir que los consumidores tengan una experiencia agradable, novedosa y sorprendente. Son los mismos locales los que deben generar la invitación y tentación hacia su público objetivo a través de la reformulación o redescubrimiento de sus propios hogares, con los productos de temporada que allí se ofrecen. Por ello, Casa&ideas presenta en sus tiendas y productos distintas características dirigidas a la percepción sensorial de sus consumidores, ya sea de manera consciente o inconsciente por parte de la empresa, éstos representan la relación de las personas con la marca. La visualidad del entorno, la posibilidad de tocar de sus productos, el aroma de sus velas y otras ofertas, y la música ambiental, dejan fuera solo al sentido del gusto dentro del mundo de la experiencia Casa&Ideas.

Nos enfrentamos de este modo a una marca con fuertes cargas emotivas, que busca invitar y acoger a los consumidores, lográndolo en gran medida, como queda demostrado en que siguen naciendo nuevos locales y que la expansión incluso hacia el extranjero va en ascenso, donde se suman a los locales en Perú, la presencia en Colombia y la pronta apertura del primer local en Estados Unidos (con nuevo formato y rediseño de su marca) y México, además de franquicias en Bolivia.

Sin olvidar que es escasa la presencia en medios de comunicación y a pesar de ello Casa&Ideas persiste y tiene un alto posicionamiento en la sociedad local, el camino al éxito para esta marca ya está pavimentado, solo resta una mayor concientización, aprovechamiento y proyección desde el ámbito sensorial y todos los componentes de la marca, para afianzar y conseguir más y más fieles consumidores, cosa que al parecer se está a punto de fortalecer con el refresco de la marca y el nuevo formato internacionalizable, actualmente probándose en el local de Quilín y pronto a estar en funcionamiento en Miami.

Fuente y información: Casaideas.com

jueves, 26 de noviembre de 2009

Gráfica de la literatura de cordel criolla



¿Existe una gráfica propiamente chilena que refleje el cambio de siglo XIX al XX?
Esta pregunta se repite cada cierto tiempo, y no solo referida a ese período de nuestro proceso evolutivo, sino a varias épocas, pues no son pocos quienes aseguran que Chile, tal vez por falta de creatividad o por los innumerables quiebres históricos, nunca ha tenido expresiones artísticas nacidas y desarrolladas en el medio local sin ser hechas por extranjeros o imitadas evidentemente de modas del exterior.

Desarrollando un proyecto laboral me topé con los singulares y llamativos grabados de la Lira Popular. Retrata de representaciones locales de distintos temas chilenos con una técnica bastante particular que acompañaban poesías en décimas escritas por populares poetas entre el año 1866 y 1930. Entonces, entré en el mundo de estas ilustraciones tan rústicas como criollas y fascinado por el reencuentro decidí escribir al respecto, aprovechando de actualizar este espacio algo relegado por el trabajo.

Corría una época de auge en cuanto a literatura popular se refiere cuando apareció la Lira Popular, que consistía en pliegos sueltos impresos en los que algunos autores nacionales populares plasmaban sus obras poéticas en décimas referidas a quehaceres nacionales, escenas varias y personajes icónicos.

En Occidente se nominaba a este movimiento como “literatura de cordel”, debido a que la forma de exponer al público era colgando cada pliego de un cordel o lienzo estirado entre dos árboles o similar.

En nuestro país estas obras se ilustraban con grabados más bien toscos, de creación autodidacta y azarosa, que la mayoría de las veces eran diseñados por los mismos autores del escrito. A ello puede atribuirse esa calidad básica, quizás algo infantil, pero con toda aquella personalidad que da la simpleza y la técnica misma de impresión. Debo mencionar que además esta gráfica me recuerda bastante a toda una corriente contemporánea de artistas chilenos, como por ejemplo el particular trabajo de José Benmayor.

Como muchas veces ocurre, más por fortuna que por decisión consciente, hubo quienes atesoraron estos impresos, según cuenta Memoriachilena.cl, como el alemán Rodolfo Lenz, que posteriormente donó su colección de alrededor de quinientos pliegos a la Biblioteca Nacional, transformándose, junto a la de alamiro Ávila y Raúl Amunátegui de la Biblioteca Central de la Universidad de Chile, en una de las tres colecciones existen en Chile.

Fue poca la importancia que se le atribuyó durante la historia a esta verdadera vitrina de historia y literatura nacional. En sus distintas ediciones aparecen grabados tanto temas políticos, como rutinarios y sucesos violentos.

Recomiendo a quien no haya visto nunca la Lira Popular darse una vueltecita por sus pliegos y hacerse su propia opinión. Como mínimo debe aceptarse que se trata, al menos, de testigos protagónicos visuales de Chile y sus realidades. El resto queda para el análisis, la discusión y la imaginación de todos nosotros.

Referencias: Lira Popular / Memoriachilena.cl

jueves, 12 de noviembre de 2009

Campaña de reanimación al planeta



¿El fin del mundo que se anuncia una y otra vez llegará por el calentamiento global?
El cambio climático es un tema bastante recurrente desde hace varios años. La modificación del clima a lo largo del tiempo se ha ido notando cada vez más a nivel global, pero también a nivel local, generando una alerta muy potente. Es por ello que el Gobierno de Chile, através de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), ha implementado la campaña “Chile necesita gente de otro planeta”.

Se ha evidenciado científicamente el aumento de las temperaturas tanto del aire como de los océanos, además del derretimiento de grandes cantidades de hielo y nieve que han incrementado el nivel del mar a velocidad no despreciable. Debido a esto ha crecido el volumen de “gases de efecto invernadero” en la atmósfera del planeta, generando una capa que retiene los rayos infrarrojos e incrementa las temperaturas, cosa que podemos notar en las estaciones calurosas, donde cada año son más insoportables las máximas del termómetro, teniendo en cuenta, además, que el mismo tema de las estaciones se encuentra más bien confuso e indeterminado a medida que avanzan los años.

Si bien la mutación del clima tiene estrecha relación con causas naturales de diversas índoles, parte no poco importante de la responsabilidad se debe a la intervención del hombre a lo largo de la historia. Podríamos decir que la sociedad no supo cuidar lo que finalmente le da la vida. Por ello es de mucha importancia contar con información del tema y que las instituciones o entidades, como el caso de nuestro país, promuevan campañas para enfrentar el problema entre todos, antes que los pronósticos más fatalistas y cinéfilos del Apocalipsis aparezcan a la vuelta de la esquina por descuidos absolutamente prevenibles.

Pero así como hay medidas a nivel de países, también existen acciones que cada uno de nosotros podemos hacer para colaborar en la batalla contra los cambios climáticos. Y esta campaña apunta justamente a eso. Cómo podemos todos contribuir y asociarnos para reanimar al mareado y acalorado planeta.

En el sitio web del proyecto “Chile necesita gente de otro planeta” se dan algunos consejos en tres áreas: Cuidando el agua, Usando eficientemente la energía y Eligiendo el transporte público, alternativas cercanas a todos que pueden ser de gran importancia para el futuro. Es un sitio bien estructurado, con información sintética de interés y bastante efectivo en lo que a diseño y comunicación efectiva se refiere, sobre todo relativo a temas más prácticos y educativos que teóricos, cosa que juega en contra de algunos portales que se dedican a estos mismos temas de cuidado del medio ambiente.

Respecto a la campaña y los objetivos del Gobierno frente a este tema, la Ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte Rodríguez, comenta que “tal como lo señala el slogan de esta campaña. Para enfrentar el cambio climático, Chile y el mundo...necesitan gente de otro planeta. Ese es el desafío, y confío en que podremos lograrlo”. Una cruzada positiva, entregada de manera directa y llamativa. Muy práctica y educativa. Denle un vistazo.

Fuente: Enfrentaelcambioclimatico.cl

martes, 27 de octubre de 2009

El cigarro como símbolo histórico



¿Cómo se enlazan los cigarros con la historia de Chile y sus países vecinos?
El tabaco fue descubierto en América por los marineros colonos, transformándose en un vicio y una industria de peso mundial de forma rápida y potente.

A la llegada de Cristóbal Colón los indígenas ya fumaban tabaco en una especie de pipa de caña nominada “Tobago”, que dio posteriormente el nombre a la planta del Nuevo Mundo. Nuestros pueblos originarios consumían esta planta bajo la creencia de cualidades curativas, entre otras. Al poco tiempo las semillas de tabaco fueron exportadas a España y luego a Francia e Inglaterra, esparciendo y creando la costumbre y el vicio rápidamente en el resto del globo. Ya fuera en pipa, cigarrillo o masticado, el tabaco se apoderaba del mercado universal.

En el ámbito local, pese a que hacia 1753 España monopolizó la plantación y venta del tabaco, y que el contrabando y la producción casera fueron incontrolables, la industria tabacalera tuvo gran éxito en Chile. Primero los cigarros se fabricaban de manera casera y se vendían sueltos o envueltos rústicamente en papel. Entrando al siglo XX la industria nacional se revolucionó con la llegada de la máquina para fabricar cigarrillos en serie, creándose la primera fábrica local.

Así, hacia fines del siglo XIX las marcas de cigarros nacionales eran muchísimas y muy variadas. Las primeras cajetillas producidas profesionalmente eran impresas en blanco y negro, para luego adoptarse la impresión cromolitográfica, que permitía contar con 14 colores, además de relieves y dorados, para enriquecer la gráfica y evitar las imitaciones baratas. Estos diseños se relacionaban fuertemente con modernidad, glamour y elegancia, debido a que incluso los protagonistas de las películas extranjeras del momento fumaban, y mucho.

Las cajetillas reflejaban el imaginario nacional del momento. Se mostraban paisajes locales, alegorías patrióticas, elementos de arquitectura, personajes mitológicos y la siempre bien ponderada figura femenina, tan reiterativa en la historia de la publicidad a nivel mundial. Existieron marcas tales como “Por la Razón y por la Fuerza”, “ Fresia”, “El Sol”, “El Pampino”, “El buen Roto”, “Compadre”, “Populares”, "Marca Chancho", “La Belleza”, “Cine” y “Ópera”, que llegaban desde distintas simbologías a todos los segmentos chilenos, con temáticas, calidades y precios para todos los gustos.

En 1909 se fundó la Compañía Chilena de Tabaco, que reunió al grupo de fábricas del rubro más importantes del país y se transformó en la tabacalera líder del mercado en poco tiempo. Luego se unió con la British American Tobacco, el conglomerado con más participación a nivel global.

La historia del tabaco, la industria del cigarro y el diseño chileno de marcas atraviesa nuestra memoria desde nuestros antepasados indígenas, pasando por la construcción republicana y hasta el día de hoy. Y aunque seguiremos viendo personajes como Don Miguel o Don Serapio junto a advertencias mortales e imágenes exageradas de dentaduras putrefactas ocupando gran porcentaje de la visualidad de las cajetillas de cigarros, pues los temas de salud, cáncer y consumo precoz de cigarros en Chile (y en general) son de gran relevancia y preocupación actual, esto no quita el que siga siendo uno de los negocios más ricos económica y mediáticamente.

Referencias e imagen: Memoriachilena.cl
Otros datos: Latercera.cl

viernes, 23 de octubre de 2009

Apuesta por el diseño autóctono-moderno



¿Comprarían ropa o accesorios frescos pero con estilo indigenista?
En lengua quechua “tampu” significa “parador” y se refiere a los refugios que usaban los mensajeros que recorrían los Caminos del Inca para descansar y proveerse de ropa y comida. En la actualidad, hay una tienda en pleno Barrio Lastarria que sirve de refugio para una apuesta de diseño y arte autóctono-moderno para los transeúntes (turistas y locales) que deseen vestirse a la moda, alimentándose a la vez de nuestro arte precolombino.

Fue en vacaciones del año 1998 cuando Eduardo Correa Vaillant, estudiante de diseño gráfico de la Universidad de Chile, en pleno mochileo por Ecuador, se vio en la necesidad de pensar una forma de hacer dinero para no pasar hambre y poder continuar con su aventurero viaje latinoamericano.

Eduardo Correa tenía un gran interés por las culturas precolombinas, de hecho era reconocido en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo por su fijación con el tema, y fue relacionado a esto de donde nació la idea de diseñar poleras con elementos distintivos locales. Así comenzó a estampar figuras autóctonas ecuatorianas y logró tal éxito de ventas que terminó empujando a sus compañeros de viaje para que ayudaran en la producción artesanal.

Tan bien resultó esta incursión en el diseño y producción de poleras estampadas con motivos originarios ecuatorianos, que a su regreso a Santiago encaminaría el proyecto “Tampu”, consistente en un local en el Barrio Lastarria, que hoy en día goza de buenos dividendos. Allí se ofrecen vestimentas, accesorios, ornamentos y otros productos diseñados con conceptos tradicionales de culturas indígenas latinoamericanas, principalmente chilenas, por ejemplo la mapuche, por lo que algunos denominan a Eduardo Correa como el diseñador mapuche fashion.

Para llevar a cabo su idea, él se internó en las culturas que servirían de referentes para sus diseños, conversando con su gente, estudiando y analizando su historia y sus símbolos. El valor que asigna este diseñador emprendedor frente a productos similares, a lo que podría ser su competencia directa, es que su oferta "no es la clásica prenda hippie que se vende en las ferias artesanales”. Su proyecto conjuga el estilo moderno y urbano con elementos aborígenes, llevando al imaginario popular indígena actual del “lana” a prendas y accesorios actuales con reminiscencias de nuestros antepasados.

Si quieren ver un local distinto e interesante, dense una vuelta por Merced, en el histórico Barrio Lastarria, donde podrán encontrarse con poleras, pantalones, camisas, zapatillas, sombreros, alfombras y adornos, cuyos precios fluctúan entre los $2.000 hasta los $120.000 aproximadamente, lo que además indicaría que de mantenerse, puede tratarse de un muy buen negocio.

Esperemos que no solo sean los turistas gringos los que se tienten al ver la vitrina y entren a comprar algo a Tampu, y que algunos chilenos se acerquen por lo menos por curiosidad. Quién sabe si se levanta una moda potente basada en esta iniciativa autóctona-moderna. Personalmente, creo que no estaría de más. ¿Hasta cuando renegamos o mal-interpretamos nuestras culturas originales si podemos integrarla al mundo mediatizado y estilero en que convivimos?

Datos, fotográgias y referencias: Tampu.cl / Lun.cl

lunes, 21 de septiembre de 2009

Nuestra bandera nacional



¿Izaron sus banderas en estas fiestas patrias?
Desde principios del siglo XIX en Chile, entre batallas y ceremonias para lograr aquella independencia nacional tan recordada últimamente, los símbolos empezaron a tomar relevancia como herramientas de realce y unión social entre los habitantes de esta República.

Durante las primeras décadas del 1800 se crean, modifican y establecen varios símbolos patrios importantes, como la bandera, la escarapela y el escudo, o el himno nacional, en el ámbito más abstracto. La bandera del incipiente Chile independiente tuvo dos versiones claramente reconocibles previas a la que actualmente conocemos. La primera versión, en 1812, constaba de tres franjas horizontales, de colores azul, blanco y amarillo, y en su centro se enmarcaba una pareja indígena mapuche junto a una columna, símbolo de libertad. Luego, para 1817 sería cambiada por una con tres franjas horizontales, de colores azul, blanco y rojo, y la columna jónica en el centro. Finalmente, para el juramento de la independencia del 12 de febrero de 1818, se harían los últimos cambios que llevarían al diseño que hoy en día conocemos y colocamos en nuestros hogares, autos y negocios para las fiestas patrias.

A mediados de la semana recién pasada, en vísperas del 18 de septiembre, la presidenta Michelle Bachelet en persona presentó oficialmente la mismísima bandera sobre la que se juró la independencia de Chile. Desde ahora, quien quiera podrá apreciarla en uno de los salones del Museo Histórico Nacional, en Plaza de Armas.

El año 1925 ya había pasado a ser parte de la colección del Museo Histórico Nacional, pero en 1980 fue robada por el MIR como protesta ante el Régimen Militar. Y no fue hasta diciembre del 2003 que fue encontrada y devuelta acompañada de un comunicado firmado por Andrés Pascal Allende, donde se aseguraba que el emblema había sido “recuperado de manos de la tiranía”, custodiándolo hasta el momento de la vuelta a la democracia.

Para poder volver a exponer la bandera al público, Catalina Rivera y Francisca Campos llevaron a cabo un minucioso proceso de restauración entre octubre del 2008 y septiembre del presente año, trabajando sobre problemas de pérdida de material, desgaste y descolorido, entre otros, todo en el marco de la celebración por el Bicentenario Nacional.

Así se ha recuperado a un protagonista de la historia del imaginario y la imagen propiamente tal de lo que conocemos como Chile. Si bien se trata de trozos de género y figuras quizás antojadizas, son este tipo de elementos los que se alzan para representar a nuestro país en distintas instancias, desde encuentros gubernamentales o actos militares, hasta escenas como las de Nicolás Massú y Fernando González en el tenis, donde terminan envueltos en ellas luego de hacer sufrir al país por varias horas frente a sus televisores, unidos por Chile, sostenidos por un sin fin de símbolos.

Referencias: Julio Pinto Vallejos y Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, ¿Chilenos todos? La construcción social de la nación (1810-1840), LOM Ediciones, 2009.
Emol.cl
Ilustración original de Fray Pedro Subercaseaux

lunes, 14 de septiembre de 2009

Packaging; Imagen de exportación chilena



¿Vale la pena dejar de ahorrar en el diseño de empaque de productos para la exportación?
Chile hace algún tiempo es una creciente potencia agroalimentaria de exportación. La evolución en el área del packaging es cada vez mayor y más detallada, existen varias empresas dedicadas a este negocio que invierten constantemente, llevándola a crecer en dos dígitos en los últimos cinco años.

Atrás quedaron los días en que nuestras exportaciones de fruta eran hechos en toscos cajones de madera. Actualmente el objetivo es adaptar los envases de transporte para que los productos lleguen directamente a los consumidores, evitándole trabajo a los compradores extranjeros y brindándole al consumidor final datos relevantes sobre el origen de elaboración e información respecto al medio ambiente e inocuidad de los productos.

El negocio del packaging en nuestro país supera los US$ 2.200 millones anuales. Este tipo de diseño ha dejado de estar centrado en la creación de soportes resistentes, pasando a preocuparse de la imagen que viste a nuestros productos de exportación; su limpieza y utilidad visual y también biológica. Claro ejemplo de ello es el caso de los berries exportados por VitalBerry. “En 1993 se exportaban berries en pocillos de cartón tapados con papel celofán y amarrados con un elástico. Hoy van en pocillos individuales de plástico que se degrada más rápidamente, de 310 gramos", según explica su gerente comercial, Felipe Juillerat.

La gracia detrás de esta evolución en el diseño de empaques de los productos de exportación chilenos tiene que ver con un cambio en la filosofía detrás de los envases y sus etiquetas. Desde el concepto de fondo hasta las exigencias específicas de los mercados meta son minuciosamente estudiados para el desarrollo de modificaciones o creaciones de nuevos packagings. Se busca reflejar el compromiso ambiental y la practicidad en los empaques de los productos, lo que ha significado importantes inversiones, pero que definitivamente se han recuperado con las alzas en ventas y fidelidad de productos nacionales en el exterior. Se ha logrado convencer y seducir a los compradores de las ventajas y virtudes de distintos productos, como algunos vinos, pescados y frutas, mediante el diseño adecuado de packaging capaz de vender, contener, transportar, proteger, cuidar y comunicar.

Ya se está trabajando en envases inteligentes, como salidos de una película de ciencia ficción, que cambien de color según el estado en que se encuentran los alimentos que contienen o que modifiquen y mantengan atmósferas ideales dentro de los envases de distintos tipos de productos.

Sin necesariamente tener impresa la bandera chilena en cada envase, se consolida también nuestra imagen país. Ya no basta con tener diseños bonitos, ahora es fundamental que sean efectivos, prácticos y llamativos. El producto y su packaging son igualmente importantes a la hora de la decisión de los consumidores en las góndolas de los supermercados. Debemos diseñar y vender bien la imagen y personalidad de nuestros productos, y de paso de nuestro país.

Datos obtenidos en: Natalie Traverso V., “Nuevas tendencias en packaging. Envases, la imagen sí importa” y “La nueva era del packaging”, Diario.elmercurio.com, lunes 7 de Septiembre, 2009.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Intervenciones artísticas y reacciones chilenas



¿Siempre reaccionamos mal frente a las instalaciones artísticas?
El lunes recién pasado se inauguró en Valdivia “El Bosque del Conocimiento” o “Bosque de Lápices”, una intervención urbana hecha por alumnos de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Austral y esa misma noche, un grupo de vándalos la destruyó.

La obra estaba planeada para durar un mes en el Paseo Libertad de la ciudad, pero no duró ni 24 horas. Para más remate, el hecho noticioso no fue tanto la obra de arte, sino el cómo vándalos arrasaron con ella y las posteriores reacciones. El alcalde Bernardo Berger alegaba al Diario Austral por las perforaciones efectuadas en la avenida para llevar a cabo la intervención, que luego de la destrucción nocturna generaba un gran problema pues “las mujeres con taco podrían sufrir inconvenientes”. Frente a ello, Jorge Hernández, director de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Austral, respondió públicamente que “el alcalde se quedó en la acuarela y le preocupan más los tacos que el trabajo de 25 alumnos para la ciudad”, asegurando, además, que los hoyos y todo el aparataje de la intervención urbana tenían las autorizaciones debidas.

Los puntos de vista y opiniones pueden ser múltiples. Quizás algunos encuentren poco importante el tema mismo de las instalaciones artísticas en las ciudades, otros aborrecerán las reacciones inescrupulosas de grupos de vándalos que arrasan con lo que se topan, o encontrarán inconcebibles las declaraciones del alcalde o la respuesta insolente del profesor encargado de la intervención. Pero hay algo que no puede discutirse. Lo básicas que son las reacciones en general a este tipo de obras en Chile.

No es primera vez que vemos cómo en nuestro país nos cuesta responder a estímulos de las “artes modernas”. Solo a modo de revisión podemos mencionar algunos ejemplos del pasado. La Casa de Vidrio el año 2000 y su poca duración debida a que los hombres estaban a punto de meterse al terreno de la obra financiada por FONDART y devorarse a la actriz Daniela Tobar que la habitaba. Los peces en jugueras expuestos por Mario Evaristti en el 2001 en Galería Animal, que llegó al borde de las demandas e intentos de agresión y amenazas contra este “loco” y “nazi de los animales”. Las caminatas de una joven de 17 años desnuda, Baby Vamp, por las calles de Santiago el 2002, la incredulidad de los transeúntes y los exaltados juicios sociales al acto protagonizado una menor de edad, que terminaron con el autor preso.

Pueden parecernos más o menos creativas, útiles o inteligentes las distintas intervenciones artísticas que se hagan en nuestras ciudades por estos días, pero ha sido reiterativa la falta de serenidad y confianza en nosotros mismos la que ha generado los escándalos mediáticos y hasta legales en torno a estos actos y no así las obras mismas. Si no hubieran destruido “El Bosque del Conocimiento” y no se preocuparan de los posibles accidentes con el calzado femenino, si no se hubieran vuelto locos los transeúntes que pasaban por fuera de La Casa de Vidrio, si no hubiera habido intentos reales de personas para echar a andar las jugueras con peces y no hubieran habido incluso periodistas pidiéndole a Baby Vamp que se sacara la mochila y se “diera una vueltita para la cámara”, nada malo habría pasado a partir de estas intervenciones. Piensen que son hechas justamente con el fin de generar reacciones en el público, y el éxito o perversidad que alcancen dependerá de la altura de los asistentes (o verdaderos actores) al show.

Referencias: Óscar Valenzuela, "Obra de arte valdiviana. Lápices gigantes fueron arrasados por vándalos", Las Últimas Noticias, Jueves 10 de septiembre / Y datos recopilados por la memoria personal y la red

jueves, 20 de agosto de 2009

Nuevos billetes para el Bicentenario de Chile


¿Para qué nuevos billetes chilenos? Ya había hablado acerca del proyecto para agregar en nuestros bolsillos monedas de 20 y 200 pesos, iniciativa que aún está en tramitación. Ahora, además, se informó públicamente que los actuales billetes serán modificados aprovechando el Bicentenario para cambiar diseño, materialidad, formato, elementos de seguridad y reconocimiento para discapacitados visuales del papel moneda chileno en un plazo de dos años.

Hace ya tres décadas que el sistema y forma en que son producidos nuestros billetes es el mismo, exceptuando al de $2.000, producido fuera de Chile y con otras cualidades. Esta semana el Banco Central informó sobre el próximo proceso de cambio de todos los billetes locales con el fin de adaptarlos y mejorarlos antes que la obsolescencia se apodere de ellos, justo para el cumpleaños número 200 de Chile.

Los nuevos billetes serán impresos en polímero ($1.000, $2.000 y $5.000) y papel ($10.000 y $20.000), sus tamaños variarán según el valor de cada uno y contarán con un nuevo diseño, que mantiene a los personajes incluidos actualmente, pero varía en los colores, como en la diagramación y los elementos decorativos y de seguridad.

Mientras el diseño fue adjudicado por licitación pública a la empresa sueca Crane AB, la producción de los nuevos billetes dependerá de Note Printing Australia Ltd. y Crane AB, dejando a la Casa de Moneda de Chile a cargo solo de la confección de las monedas nacionales. Esto se debe a las tecnologías y requerimientos para la fabricación del nuevo papel moneda.

Los nuevos billetes irán reemplazando a los antiguos desde estas fiestas patrias, por lo que convivirán hasta que, así como ocurrió hace algunos años con el billete de $500, desaparezcan del mercado y se transformen en piezas de museo u objetos de culto y colección cultural o numismático.

El primer ejemplar en lanzarse a nuestras billeteras y bolsillos, el 24 de Septiembre del presente año, será el de $5.000, cuyas características ya se han mostrado y explicado en los medios de comunicación por estos días. Este caso en particular muestra la idea general de cómo será esta nueva familia de billetes. Se ve en él que se mantiene la figura de Gabriela Mistral, pero se cambia la ilustración, utilizando otra imagen de referencia, esta vez de frente y no de perfil, acompañada de símbolos patrios como el corazón de copihue y un signo mapuche.

La mismísima presidenta, Michelle Bachelet, estuvo presente en la ceremonia de inicio de este proyecto para el Bicentenario y alabó las técnicas, tecnologías y simbolismos de estos nuevos billetes. Por lo que hasta nuestras billeteras estarán “endieciochadas” para el bullado Bicentenario que se nos viene. Habrá que acostumbrarse.

Datos recogidos: Nuevosbilletes.cl /Gobiernodechile.cl / Emol.com

jueves, 6 de agosto de 2009

Al resguardo del Escudo Nacional



¿Nuestro escudo nos defiende de la perdida de identidad?
Cuecas, empanadas, chicha y la bandera, son algunos de los símbolos patrios que actualmente reconocemos como imagen de Chile, aunque comúnmente solo aparezcan para el 18 de septiembre o fechas conmemorativas. Otro de ellos, nuestro Escudo Nacional, tuvo transformaciones pero llegó a configurarse como lo conocemos hoy en día intentando escudar una identidad local.

Los escudos, históricamente, además de servir de elemento de defensa personal en el combate cuerpo a cuerpo, cumplía la función de resguardar y realzar nombres o símbolos de familias reales y grupos de importancia social. Así, los países toman la costumbre de tener sus propios escudos, como elementos fundamentales de su imagen nacional, y no netamente ligado al ámbito militar, sino como emblema de orgullo y unión popular.

El Escudo Nacional actual fue oficializado recién el 26 de junio de 1834 bajo el gobierno de José Joaquín Prieto. Su diseño, paradójicamente, estuvo a cargo de un británico, Carlos C. Wood Taylor. El diseño consta del escudo mismo con la estrella blanca en su centro, dividido en azul y rojo, sostenido por un huemul y un cóndor con coronas navales de oro. Está adornado con tres plumas de colores azul, blanco y rojo. Debajo, sosteniendo al conjunto, hay una suerte de forma orgánica, atravesada por un lienzo con el lema “Por la razón o la fuerza”.

Hubo dos diseños previos. En 1812 se había creado el primer escudo para reemplazar el escudo Real Español. Este tenía una pareja de indígenas armados, cuyo único parecido con el escudo actual era una estrella blanca sobre ellos. Y, con el Chile independiente ya firme, el gobierno de Bernardo O’Higgins decidió crear un nuevo emblema patrio, con laureles tipo César, un marco con una columna jónica en su centro y armas de la época por fuera.

Pero además de sus dos transformaciones, este estandarte patrio tuvo algunas modificaciones particulares sin intención. Hay versiones que cuentan con un caballo en vez de huemul, como el Monumento a los Héroes de Iquique en Valparaíso y en la Plaza Independencia de Concepción, debido a que fueron artistas extranjeros quienes los hicieron, sin conocer huemules. A propósito, ¿cuántos de nosotros hemos visto un huemul?, ¿cuántos hay?, ¿dónde están?

Quizás sea poca la claridad del por qué la presencia del huemul y el cóndor a nivel masivo en Chile. Muchas veces aceptamos y levantamos nuestros símbolos patrios sin siquiera pensar cómo llegaron a estar ahí o lo que representan.

Si bien puede no incomodarnos o importarnos el nombramiento e ilustración del huemul y el cóndor como los animales chilenos icónicos, el lema si ha generado en nuestra historia varias discusiones y dudas. El carácter rudo y algo bélico que insinúa ha llevado a que incluso en el Congreso Nacional, el año 2004, Nelson Ávila propusiera una ley para cambiar la frase actual “Por la razón o la fuerza” a “Por la fuerza de la razón”. Este proyecto aún está en trámite, y por su baja prioridad, es probable que demore mucho en saberse su conclusión, o simplemente se olvide.

Finalmente, estos constructos nos llegan establecidos y es poco lo que podemos hacer ante o “contra” ellos. Cada vez que vemos nuestro escudo, así como nuestra bandera nacional o algún otro emblema, sabemos que se trata de símbolos que nos representan, sino a nosotros, al menos al concepto de Chile a nivel internacional. Habiendo revisado algo de su historia y sus características, además de alguna anécdota peculiar, nos queda preguntarnos si este escudo nos ayuda aunque sea en menor medida a unirnos dentro de este concepto quizás poco definido que se entiende por “Chile”.

Algunos datos: Wikipedia.org

martes, 28 de julio de 2009

Polémica por Expo Shanghai 2010 suma y sigue



¿Puede seguir creciendo la discusión por el Pabellón de Chile?
Varios posts atrás expuse el debate existente por el Pabellón Chileno en la Exposición Universal de Shanghai 2010. Desde entonces, muchos reclamos, respuestas y mensajes han ido y venido. Algunos dicen que faltan elementos icónicos de la chilenidad, que no están representados nuestros paisajes ni habitantes, que es imposible superar el impacto logrado en la Exposición Universal de Sevilla ’92 con su iceberg, que el equipo encargado aquella vez era más o menos apropiado y atingente, etc.

La polémica ha seguido, pero estos últimos días las miradas se apuntan hacia otra arista del proyecto; El sitio web 3D de Chile. Se ha comentado que el concepto madre para el nuevo pabellón chileno, expresable como “el individualismo que caracteriza a la urbe contemporánea”, aunque pueda representarnos, no es una condición única ni original de nuestro pueblo. Sin embrago, el equipo a cargo continúa con su plan trazado y por estos días se encuentra diseñando el portal en Internet de Chile para la exposición, que corresponde, nada menos, que al recorrido tridimensional del pabellón real.

"Será una experiencia cinematográfica y mostrará cómo el hombre del siglo XXI vive en sus ciudades. Será más de cómo las personas se sienten en la ciudad que de reconocer la Torre Entel". Así expone Ricardo Contesse, diseñador de Portable, la empresa a cargo del sitio, la idea de esta parte del proyecto, respondiendo a quienes esperarían un vuelco en la historia para volver a ver símbolos patrios de ayer y hoy en la exposición que supuestamente nos debería hacer partícipes del mega evento en Shangai para el año de nuestro Bicentenario Nacional.

Las palabras de Ricardo Contesse pueden ser un efectivo trailer, pero vale mencionar que el fondo de este sitio web 3D no se debe a la creatividad del equipo chileno, pues los organizadores chinos fueron quienes pusieron un par de exigencias a todos quienes trabajaran con portales online. La primera era que utilizaran Virtools, el software oficial de la exposición, y la segunda requería repetir el espacio físico del pabellón a la perfección. O sea que los atributos y límites de programación dependen en gran medida del programa utilizado, y el tema de hacer el recorrido virtual es obligación, por lo cual solo el contenido será distintivo.

Entre los participantes americanos, solo cinco países se embarcaron en el diseño web. Estos son Canadá, México, Estados Unidos, Venezuela y Chile. Esto obviamente le da al proyecto chileno una tribuna especial, por ser parte de este grupo que podrá ser visitado a distancia por medio de Internet. Pero lo que contendrá este portal no será otra cosa que la copia fiel del Pabellón mismo, el cual ha generado todas las discusiones y desacuerdos.

Ahora, el equipo a cargo ha respondido que la propuesta, tanto del pabellón como de su recorrido virtual, guardan relación con la génesis un espacio de relaciones humanas, para proponer así ocho medidas enfocadas en las soluciones a seguir para mejorar la vida, no solo de los chilenos, sino que en general.

El proyecto suma y sigue, tanto en elementos de la exposición como en factores de polémica. Hay un parecido innegable entre el Pabellón chileno para Shanghai 2010 y el Pabellón en Expo Sevilla ’92, y este es la expectación previa que ha logrado. Ya veremos que historia se contará luego de que esta exposición ocurra, mientras tanto, hay que estar atentos por si siguen apareciendo protagonistas o villanos invitados.

Referencias: Gabriela Bade, “La otra apuesta de Chile en Shanghai 2010 será su sitio web”, Diario.elmercurio.com

lunes, 20 de julio de 2009

El mutante Metro de Santiago



¿Cómo ha cambiado el Metro de Santiago?
La puesta en marcha de la extensión de la Línea 1 del Metro hasta Los Dominicos está fijada para la primera quincena de noviembre del presente año. De este modo, continúa la historia de este símbolo capitalino y nacional, considerado el tren subterráneo más moderno de Latinoamérica, aunque para sus usuarios más fieles hace tiempo no es más que un dolor de cabeza.

Fue un consorcio franco-chileno el que dio comienzo a la construcción de la Línea 1 del Metro por debajo de la Alameda, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva en 1968. Se panificó que habrían 5 líneas, cubriendo alrededor de 80 kms. En 1975, ya con Dictadura Militar, Augusto Pinochet es quien corta la cinta y marca el comienzo del proyecto, desde San Pablo a La Moneda.

Entre 1977 y 1978 se extendería la Línea 1 y se inauguraría el primer tramo de la Línea 2. En 1980 la Línea 1 alcanza su longitud hasta estación Escuela Militar. Diez y siete años después, Eduardo Frei Ruiz-Tagle inaugura la nueva Línea 5. Y, en el gobierno de Ricardo Lagos, se construye y hecha a andar la Línea 4. Durante todo este proceso, los carros han sido traídos desde Francia, México, Brasil y ahora España. Pueden verse todos los modelos aún en circulación en las distintas líneas.

El terremoto en 1985 en gran parte del Valle Central de Chile hizo que la mayoría de los fondos destinados a la construcción restante del tren subterráneo, tanto de extensiones como de sus nuevas líneas, fueran requeridos para la reconstrucción de la ciudad.

Solo el año 2006 se transportaron cerca de 1.300.000 pasajeros diariamente. Pero esta cifra se ha duplicado desde el 2007, debido a su inclusión dentro del sistema integral de trasporte público Transantiago. La demanda alcanzó más de 2,4 millones de usuarios por día y cerca de 5,5 pasajeros por metro cuadrado, cifra similar a la del metro de Tokio, considerado como uno de los más congestionados del mundo. Esto ha llevado a un alto índice de descontento y descuido popular del Metro capitalino. La rapidez y comodidad en los viajes ya no es lo que era antaño, y eso se nota a simple vista.

Es cierto que el Transantiago ha tenido consecuencias fatales en el transporte de los santiaguinos durante los últimos años. Los viajes son a veces bastante traumáticos y se necesita de muchos recursos y esfuerzos adicionales al plan original para lograr hacer funcionar el proyecto de manera efectiva. El Metro de Santiago se ha visto profundamente tocado y mutado por este tema y quienes disfrutamos del servicio existente hasta principios de este nuevo siglo lo extrañamos enormemente. Puede ser por el costo del progreso o sencillamente una pésima iniciativa gubernamental.

Sin embargo, no todo es color de hormiga en nuestro tren subterráneo, pues desde sus inicios, este proyecto buscó aportar en cultura y arte. Actualmente se cuenta con iniciativas como Bibliometro, paneles de difusión de eventos en los andenes, varias galerías, murales e instalaciones en algunas estaciones de gran afluencia y la convocatoria popular de Santiago en 100 palabras, que premia microcuentos acerca de temas urbanos y chilenos. Finalmente, el Metro ha estado ahí desde hace cuarenta años y deberemos lidiar con él, ya que seguirá siendo algo así como el sistema circulatorio de Santiago.

Imagen original y datos: Pedro Álvarez Caselli , “Chile Marca Registrada”.
Otras referencias: Wikipedia.org / Metrosantiago.cl

jueves, 16 de julio de 2009

Alejandro Fauré y su mundo ilustrado



¿Reconocemos a los artistas tras la gráfica de nuestra historia?
Esta semana estuve en el Salón Bicentenario de la Biblioteca Nacional visitando la exposición “Alejandro Fauré, un precursor de la ilustración editorial y el diseño gráfico en Chile”. Se trata de una selección de obras del autor, junto a algunos originales y otros elementos relacionados con la época y la vida de Fauré, como dos pequeños escenarios que hizo él mismo para sus sobrinos.

La exposición es en el marco de la presentación del libro de Mariana Muñoz y Fernanda Villalobos titulado “Alejandro Fauré, monografía de un precursor de la ilustración editorial y el diseño gráfico en Chile”. Este libro ilustrado fue presentado en la Biblioteca Nacional con la participación de Pedro Álvarez, Eduardo Castillo y Oscar Ríos, importantes profesores e investigadores de nuestro pasado socio-visual.

Alejandro Fauré, chileno de padres extranjeros que vivió entre 1865 y 1912, fue un gran ilustrador y portadista entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Es uno de los primeros “Directores de Arte” locales, cargo que ocupó en las revistas La Lira Chilena y Noticias Gráficas, donde diseñó y dirigió el trabajo ilustrativo, de diagramación y de textos.

Se reconoce a Fauré como parte de un grupo de artistas precursores del nexo entre las escuelas artísticas del mundo y las nuevas tecnologías de impresión que fueron llegando a Chile hacia el siglo XX. Su trabajo tiene claras influencias de la gráfica victoriana, con iconografías exuberantes y con la mujer como elemento central y atractivo dentro de sus ornamentadas composiciones. En su obra, además, podemos notar claras referencias al estilo de Alphonse Mucha, pintor checo decorativo que formó parte del grupo de estandartes del Art Nouveau, estilo inspirado en la naturaleza y confeccionado con los avances tecnológicos de la Revolución Industrial en Europa.

Muchos pueden haber visto alguna obra perteneciente a Alejandro Fauré y no lo hayan sabido. Y cómo no, si marcó su paso por revistas, afiches, marcas, diseños y caricaturas en diversos medios.

Esta iniciativa, tanto de la exposición, como del libro y su presentación, busca acercar a la gente a parte importante de nuestra historia visual, a través del trabajo de Fauré y el conocimiento de su vida. Se ve en artículos, sitios web y blogs que logró la atención de los profesionales del área y estudiantes de arte y diseño. Ojalá traspase esos círculos más bien obvios y llegué a otras personas. La idea es que estos proyectos nos acerquen a un mayor reconocimiento de nuestros personajes íconos, como Fauré, que pese a suicidarse solo a los 47 años de edad, es fundamental en la historia gráfica del cambio de siglo.

Para quien le interese el tema aún está a tiempo de asistir a la muestra en la Biblioteca Nacional. En lo personal quedé con gusto a poco con la muestra, sin desmerecer la instalación, así que deberé buscar el libro para adentrarme más en el mundo ilustrado de Alejandro Fauré.

Imágenes originales y referencias: Pedro Álvarez Caselli, “Historia del Diseño Gráfico en Chile”.
Colormagentta.cl / Ocholibros.cl

viernes, 10 de julio de 2009

El euro chileno



¿Es el chileno ladrón y estafador en el viejo continente?
Mientras en nuestro continente los chilenos hacen gala de su título (autoimpuesto) de los ingleses de Sudamérica, mucho se ha hablado de las malas costumbres de nuestros compatriotas exilados o pasajeros en Europa. En Suecia dan como un hecho que los chilenos son ladrones por un tema casi genético y en España han obligado a bastantes chilenos a devolverse a nuestro país sin siquiera dejarlos salir del aeropuerto bajo argumentos de ilegalidad.

Dentro de este escenario de la mala imagen que tendríamos en Europa, con mayor o menor sustento, la defensa más común que oímos es la discriminación de la que somos víctimas, mientras que no pocos se lo toman con liviandad, atribuyendo estos actos a la pillería del chileno, como característica inevitable y, peor aún, festejada.

Revisando la prensa me topé con un par de artículos relacionados con un tema ya conocido, pero que no dejó de llamar mi atención. Esta semana el sitio web 20minutos.es publicó que en la ciudad de Murcia, al sudeste de la Península Ibérica, algunos chilenos utilizan las nuevas monedas de cien pesos chilenos, haciéndolas pasar por monedas de un euro. El Banco de España aconseja a los españoles a estar en guardia y el Cuerpo Nacional de Policía de Murcia llama a denunciar a los estafadores al momento mismo de ser sorprendidos.

Estas dos monedas miden 23,5 milímetros de diámetro y pesan 7,58 gramos. Además, visualmente son bastante similares, con un anillo externo dorado y centro plateado. La diferencia está en los números inscritos en cada una de ellas y en que la moneda europea lleva la figura del Rey Juan Carlos I y el peso la imagen de una mujer mapuche. El detalle, es que nuestros cien pesos nacionales equivalen solamente a 13 céntimos de un euro, lo que lo convierte en negocio redondo no sólo para nuestros compatriotas, sino para cualquiera que saque la cuenta.

Pese a que a la fecha no se registran denuncias por este hecho, es ya un secreto a voces que el ilícito existe. En la Casa de Moneda en Chile aún se preguntan quién fue el genio que diseñó una moneda calcada al euro, aunque tampoco es claro si el euro fue diseñado antes o después que la nueva moneda de cien pesos. En realidad la propuesta de cualquier diseño de moneda o billete deriva directamente del Banco Central, pues la Casa de Moneda es la encargada sola de la fabricación, pero ahí tampoco se encontraría un responsable con nombre y apellido, si es que asumiéramos que la producción de nuestra moneda melliza del euro fue hecha con el fin de suplantarla.

También se dice que las monedas de dos euros son casi iguales a las de 500 pesos nuestras. Así, van apareciendo más posibilidades para los sinvergüenzas y timadores, tanto ocasionales como profesionales, que realzan una imagen lamentable de nuestro país, su identidad y sus malas costumbres.

No busco limpiar la imagen-país ante los ojos europeos ni tampoco buscar culpables. Simplemente es importante conocer realidades y cuestionarse algunos temas. Pueden existir cientos de acusaciones y carteles desafortunados e injustos para nuestro país y sus habitantes, pero también hay hechos comprobables y compartidos que nos convierten en sospechosos. Mal que mal, cuántos no probaríamos el euro chileno si se nos presentara la oportunidad.

Algunos datos: Francisco Núñez, "Pillería chilensis: estafan en España con monedas de $100", 10 de Julio de 2009, Las Últimas Noticias.
Lasegunda.com

jueves, 2 de julio de 2009

La fugaz historia de Free



¿Qué pasó con la bebida joven y libre chilena? Hace algún tiempo me encontré en Youtube un comercial de Free, la desaparecida bebida cola criolla. En él había una banda tocando para un público juvenil en una especie de bienvenida a la marca. El clímax de la canción decía “libre como tú”, con una base musical extremadamente parecida a “Demoliendo Hoteles” de Charly García.

Este entusiasta rock latino para la nueva bebida de la “libertad”, que además nacía de la mezcla de las dos grandes marcas extranjeras, me pareció algo bizarro para el periodo socio-político de la época.

Free apareció en el medio local el año 1986. Fue producida por la CCU (Compañía de Cervecerías Unidas) debido a un conflicto contractual con Pepsico al perder la licencia para producirla en Chile. Luego, en 1994, CCU recuperaría Pepsico al comprar BAESA (Buenos Aires Embotelladora S.A.), que se había quedado con la licencia. El mismo año desaparecería Free.

Esta bebida difícilmente pretendía pasar por original. Su marca recordaba enormemente el estilo Coca-Cola con sus colores y letras manuscritas inclinadas, y la formula de su sabor era muy parecida a la de Pepsi, aunque era endulzada con sacarina, un valor agregado importante para diabéticos y dietéticos.

Free estaba en todas partes, pero no consiguió proyectarse hacia el futuro. Sin duda su marca e imagen de identidad quedaron grabadas en el inconciente colectivo de toda una generación. Figuró en afiches, kioscos, paraderos, pubs, restaurantes, discoteques y playas, y auspició eventos de gran envergadura, como los primeros conciertos de Soda Stereo en nuestro país, pero no fue suficiente para establecerse y sobrevivir.

Pese a que Pepsi no estaba en la competencia, Free no tuvo el éxito que se esperaba como bebida alternativa a Coca-Cola. La confianza y el posicionamiento de las botellas en las mesas de las familias chilenas eran propiedad casi exclusiva de Coca-Cola. Pepsi en tanto fue siempre la segunda a bordo y su sabor era y sigue siendo su elemento más diferenciador. Entonces, tuvimos una nueva bebida cola que ofrecía una imitación de la marca líder, el sabor casi calcado de la competencia (desaparecida temporalmente) y la oferta de libertad joven, fresca y light. Las opciones eran dos: que los parecidos pasaran desapercibidos y la beneficiaran llevándola al éxito o que pasara de moda por la existencia de la marca líder y la reincorporación de la alternativa. Y como sabemos, ocurrió la segunda alternativa.

Así fue la fugaz historia de este intento nacional de consagrar una bebida cola. Lo que si, al igual que otros artículos y marcas desaparecidos o devenidos hace un par de décadas, por estos días Free debe enorgullecerse de pertenecer al selecto hall de la fama de los productos de culto.

Imagen original y datos: Pedro Álvarez Caselli , “Chile Marca Registrada”.
Otras referencias: Wikipedia.org