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viernes, 16 de mayo de 2014

“De la Hipótesis al Diseño. Aproximaciones, casos y obras”

¿Supieron de este seminario en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso? Hoy, viernes 16 de mayo, se desarrolló esta interesante actividad en la e [ad] (Escuela de Arquitectura y Diseño) de esta casa de estudios, en la Quinta Región de nuestro país.

Lo más genial de esta iniciativa, es que fue ideada, gestionada y producida por los mismísimos estudiantes de Diseño de la PUCV, que en el presente trimestre cursan sus seminarios de titulación. Una gran cruzada, hecha con notable dedicación, profesionalismo y cariño. Absolutamente envidiable y recomendable para cualquier institución de educación superior, tanto en esta como en otras áreas. Pues fue a partir del levantamiento de información y su propio estudio del estado del arte en cuanto a la investigación en diseño a nivel local, que se seleccionaron los temas de interés, los casos referenciales y, en definitiva: a los tres expositores convocados. Y es aquí donde, además, personalmente entré como villano invitado en el cuento.

Me contactaron los organizadores (Karla y Simón, estudiantes) hace alrededor de un mes y medio para invitarme a participar como expositor, porque se habían encontrado con un proyecto de investigación mío del cual querían que compartiera experiencias. Accedí sin pensarlo dos veces y hoy, junto a los colegas Katherine Mollenhauer y Diego Gómez, me hice presente en este encuentro con la ponencia: “Cómo aprovechar un proyecto de investigación en diseño local”.

 La temática abordada, en resumidas cuentas, fue acerca de los proyectos de investigación en diseño y comunicación en Chile, desde la perspectiva del aprovechamiento local y global de un buen tema de estudio. Así como su posible consolidación como un producto de investigación efectivo y adaptable.

El objetivo tenía que ver con compartir la experiencia del caso “Un discurso para la cohesión social: El proceso semiótico-discursivo en la (re)construcción de marca Chile en el Bicentenario” como ejemplo real del tipo de proceso y resultados propuestos. Partiendo por el relato de su concepción inicial, debido a intereses personales del autor en cuanto a identidad e imagen local chilena. Pasando por una coyuntura histórica clave en el país y un tema de interés y proyección compartido profesional y popularmente. Y derivando en el trabajo práctico-metodológico de recopilación, selección y análisis de información, para la construcción de un proyecto de investigación que ha cumplido y se ha ajustado a diferentes formatos, como por ejemplo: tesis académicas, ponencias para congresos o artículos editoriales (como puede verse linkeado en la columna lateral de este mismo blog).

Tal como dijeron los organizadores, ojalá que se repita esta y otras instancias del tipo. Nos hace falta salir de los encierros de talleres, oficinas o salas de clases, para discutir y construir el diseño en (o para) Chile. Integrando distintos tipos de diseñadores; estudiantes, formadores, creativos y productores (todos ellos investigadores), así como al diseñador con otros profesionales, y al diseño con otras disciplinas. Sinceramente, un gusto haber podido participar.

Link del evento: Seminario "De la Hipótesis al Diseño".

domingo, 30 de marzo de 2014

El post 100: memorias, diagnósticos y proyecciones de Chile


¿Qué conclusiones parciales se pueden descolgar de este blog luego de 100 entradas? Parece lógico a estas altura que el reconocer y vincular a una comunidad específica con imágenes representativas, originadas desde sus propias identidades compartidas y ojalá como parte de un proyecto futuro común, es previo a salir a ofrecer cualquier referente rotundo al resto del planeta.

Para el caso de Chile y este “problema”, tan en boga, de su marca país, sus marcas locales, de su identidad o sus identidades, desde la perspectiva comunicacional y del branding, es importante destacar que no necesariamente nos enfrentamos a la ausencia de iniciativas en el área. Menos aun a una ausencia en cuanto a elementos, material o herramientas útiles relativas a este tema, que nos permitan, a partir de ellas, por ejemplo: construir y proponer productos (o proyectos) de branding con determinados objetivos de reconocimiento y representación para las comunidades que conforman el corazón mismo de la cultura de cualquier cuerpo, organismo o empresa local. Como hemos podido confirmar en los diversos casos, temas y posteos que hemos compartido aquí.

Existen los relatos, los símbolos, las correlaciones, los referentes, los lenguajes y códigos propios, entre otros elementos a considerar, de cada realidad local en particular. Y probablemente también algunos de estos últimos, compartidos de manera transversal.

El desafío está en el estudio de la real valoración de las identidades locales y de las posibilidades de la comunicación y mayoritariamente del branding, en su diseño y aprovechamiento estratégico: social, cultural y mediático, entre otros, para el caso de Chile hoy.

La comunicación es clave en la conformación y sostén del reconocimiento y la recordación de productos territoriales y socioculturales. Países, regiones y realidades locales, son todos potenciales productos comunicacionales cuyo núcleo debiera estar comúnmente en el desarrollo de marcas, primeramente, para su identificación y difusión. Solo así podremos acercarnos a un mayor reconocimiento y valoración por parte de los públicos frente a Chile como unidad de identidad socio-cultural, turística, económica o el área que se quiera trabajar; como médula en constante cambio y evaluación, pero gestionable, comunicable e interpretable por comunidades y entidades internas y externas a Chile. La imagen y marca de Chile parecieran deber construirse discursivamente con recursos capaces de ser reconocidos como propios y compartidos por el resto, pero por sobre todo posibles de asumir, primero, por los propios chilenos.

Y espero, sinceramente, que las diferentes entradas y los comentarios alrededor de este humilde blog, sean un aporte para quienes se interesen por este bello camino. Gracias por visitar este rincón digital y por participar de esta enriquecedora discusión criolla.

domingo, 17 de marzo de 2013

Del paisaje patrimonial a ciudades de papel


¿Patrimonio desplegable? Por estos días en que el concepto de “patrimonio” pareciera ser una de las palabras clave en los slogans locales de casi cualquier producto, servicio o entidad que ofrezca algo relacionado al entorno natural, arquitectura, arte, gastronomía o personajes de Chile; aparece incluso la posibilidad de llevarse representaciones de lugares emblemáticos de nuestro país. ¡¡¡Hechos en miniatura y de papel!!!

Hace algún tiempo me topé con el proyecto Mi Ciudad de Papel, a través del programa televisivo: “Soñadores”, del área de emprendimiento chileno de canal 13C. Solté el control remoto y me quedé pegado viendo de qué se trataba. El protagonista era Daniel Masot, un joven arquitecto de Valparaíso que contaba cómo se había alejado de la pega rutinaria de oficina y, a raíz del nombramiento de Valparaíso como “Patrimonio de la Humanidad”, había terminado levantando una idea de negocio familiar y bien particular: representar y promover los atractivos patrimoniales naturales y culturales, permitiendo su disfrute y atesoramiento, por medio del diseño y la producción creativa y tridimensional de paisajes patrimoniales en papel.

Me pareció interesante la alternativa de poder llevarse para regalar o para la propia casa una réplica patrimonial urbana en papel, a escala y con la técnica del Pop-Up (como estos clásicos libros infantiles de los cuales se levantan objetos y personajes de las páginas al abrirlos).

Actualmente esta empresa cuenta con un variado portafolio de productos, entre los que podemos encontrar imágenes “vivas” de San Pedro de Atacama, Iquique, Valparaíso, Santiago, Concepción, Frutillar, Puerto Varas, Chiloé, Torres del Paine, Puerto Natales, Punta Arenas, la Antártica chilena… Además de souvenirs y desarrollos corporativos a pedido (como en el pabellón de Chile para la Expo Shangai, el año 2010), y su participación en eventos ligados al RSE (o responsabilidad social empresarial).

De lo turístico-ornamental, se pasó a lo corporativo, sin perder de vista el ideal inicial del alma educativa y familiar de Mi ciudad de papel. Y como buen negocio, la intención está dirigida hacia poder internacionalizar el proyecto. Ampliar el mercado y la experiencia. Mal que mal, cualquier país, ciudad, barrio, edificio o escena natural del mundo puede traspasarse al papel; noble material que del blanco y los formatos más bien cuadrados, permite transformaciones a “postales vivas”, coloridas y tridimensionales.

Recomiendo le den un ojo a esta versión de patrimonio desplegable “hecho en Chile”. Del paisaje patrimonial a ciudades de papel.

Link del proyecto: Mi ciudad de papel

miércoles, 30 de mayo de 2012

Frutas de Chile como estandarte de exportación


¿Imaginan a la fruta local en la bandera chilena? La verdad es que suena algo exótico, pero más allá de decisiones del área de la vexilología, la relación conceptual entre la bandera y la fruta chilena ya se hizo. La estrella solitaria del emblema patrio encabeza ahora la renovada marca sectorial de la industria frutícola chilena para el planeta.

El 8 de febrero de 2012, tuvo lugar el lanzamiento de la marca “Frutas de Chile” (o “Fruits from Chile”) en la feria Fruits Logistica, con el objetivo de alcanzar 200 nuevos negocios con importadores y distribuidores a nivel internacional. Potenciando los atributos de los productos frutícolas chilenos y las virtudes de su país de procedencia (echando mano a la buena imagen país que tiene Chile, como ya hemos comentado anteriormente), para posicionar esta nación como uno de los principales proveedores de fruta del mundo, sin perder la individualidad de cada sector productivo.

Vale recordar o aclarar que Chile actualmente cuenta con un importante cartel de exportador, entre otras materias: de frutas. Ya es el mayor exportador de uvas de mesa, ciruelas y arándanos. El segundo mayor exportador de paltas, el tercero de kiwis y frambuesas, cuarto de duraznos y quinto de manzanas. Pero lo que se pretende con este proyecto es consolidar, a partir de acciones comunicacionales y de marketing, de publicidad y relaciones públicas, las relaciones actuales en este rubro y a la vez expandir aun más sus horizontes.

Los pilares conceptuales/estratégicos de la marca son calidad, origen y temple. Según dicen los actores responsables: por la calidad de sus alimentos inocuos; el origen de diversidad geográfica y clima privilegiado; y el temple de la industria y sus trabajadores. La estrategia de este proyecto se basa en la exportación de fruta chilena (fresca y deshidratada) al resto del mundo a través de una marca núcleo: “Frutas de Chile”, junto a un grupo de submarcas por productos específicos de la industria frutícula (arándanos, guindas, cítricos, paltas hass, kiwis, ciruelas, frutos secos). Estimo que aquí es donde se encuentra la mayor virtud de esta campaña, porque, como ya he señalado en publicaciones anteriores, la diversidad y el carácter (tanto del territorio, sus habitantes y productos) es probablemente el mayor valor a descubrir y exponer a las audiencias.

Su desarrollo ha sido comandado por sectores público y privado, con Asoex y ProChile como entidades administradoras, respectivamente. Cuenta con una inversión de US $ 1 millón, proyectando una gestión inicial de 8 años.

El ideal es lograr un óptimo reconocimiento y diálogo con aliados actuales, como EEUU, Europa y parte de Asia, así también como nuevos, entre los que se visualizan: Rusia, Ucrania, Polonia, Turquía, Europa del Este y Mediterráneo. Pero nunca está de más mencionar que los públicos internos deberían ser considerados, aunque se trate de un proyecto de vitrina al extranjero, para que por lo menos conozcan este tipo de iniciativas, quizás promocionen boca a boca las buenas ofertas del país y (por qué no) aprovechen personalmente los buenos frutos de sus tierras. Comparto aquí el link del video promocional.

lunes, 30 de abril de 2012

Marca Chile: ¿Diversidad y carácter?










¿Dónde está Chile como marca país hoy? La separación entre Estado y Nación, ha llevado a los chilenos a actuar de forma aislada, pues creen en su mayoría que no se puede definir a Chile, o que es muy difícil hacerlo. Otros mencionan, sin embargo, que la definición está en lo diverso; sus culturas, valores e historia.

La clave para construir una marca país contundente, desde este punto de vista, podría cimentarse, justamente, en el trabajo interno, para luego pensar en sus proyecciones exteriores. Y no al revés, ni en paralelo.

Los últimos 20 años se han gestionado diversas versiones de identidad comunicacional e imagen país (desde turismo, cultura, economía, política, etcétera), pero ninguna se ha logrado posicionar realmente según sus perspectivas, ni ha tenido continuidad en las posteriores propuestas.

Así también, con sus marcas de reconocimiento interno, como la identidad visual de gobierno, ha ocurrido algo similar. Se ha generado un muestrario diverso de alternativas sucesivas en períodos más bien reducidos de tiempo. Incluso en diversas marcas asociadas al concepto “Chile”, tanto privadas como públicas, se nota un sin fin de símbolos locales aleatorios y fortuitos. Es por lo mismo que nos enfrentamos a constantes e importantes críticas respecto a la representatividad de la identidad de marcas chilenas propuestas en el mundo. Aunque no necesariamente debiésemos lograr una solución única y taxativa, como comentábamos en un inicio.

De todos modos, aun se observa globalmente a Chile como un país que logra superarse, de manera conjunta, desde sus autoridades hasta el pueblo, en gran parte por la cobertura comunicacional nacional e internacional sobre el país ocurrida luego de las desgracias de los últimos tiempos. Se observa a Chile como un país que logra salir adelante, de manera conjunta. Lo que pudiendo haber nacido de hitos incontrolables (terremotos o accidentes mineros, entre otros), se presenta todavía como una interesante oportunidad.

La invitación hoy, desde esta perspectiva, es a posicionar a Chile positivamente, dejando atrás la visión emergida por la Dictadura Militar y los desaciertos posteriores. Sin olvidar. Controlando los canales y soportes comunicacionales posibles en pos de mantener y reforzar un discurso integral de marca. Atrayendo a los actuales y potenciales inversores y asociados al país. Procurando la adhesión y el reconocimiento por parte del público interno hacia Chile como cimiento fuerte y recomendable al exterior. Manteniendo la visión de la marca como preparada y capaz de enfrentar dificultades diversas, de manera efectiva y cohesionada. U oportunidades fantásticas de todo tipo.

Al menos, podríamos compartir dos objetivos esenciales hacia un futuro próspero de marca-país: (1) mejorar y alinear la comunicación interna de Chile para su posicionamiento de marca a partir de sus públicos locales; (2) reposicionar y aprovechar la imagen de Chile como un país diverso, cercano, abierto, confiable y activo en el mundo moderno.

martes, 26 de abril de 2011

Taller Mano Alzada



¿Quién no recuerda alguna cruzada con cariño? Por estas fechas, cuando nos adentramos en el otoño santiaguino y los días se acortan cada vez más, aunque extrañamente el ámbito de movilizaciones estudiantiles ha estado poco movido el último tiempo y recién hoy empezó a olfatearse algo tenue alrededor de las universidades, se viene a mi memoria el Taller Mano Alzada.

Corría la segunda mitad del primer semestre del año 2005, y en Chile estábamos en plena paralización nacional estudiantil frente a la inminente aprobación de la Ley de Financiamiento Estudiantil tramitada en el gobierno de Ricardo Lagos, con Sergio Bitar de Ministro de Educación. Pero no se trataba de una paralización de algunos núcleos universitarios ultra politizados, sino de una verdadera cruzada transversal y masiva, en la que se involucraron universidades y carreras históricamente apáticas a los paros y las tomas. Esta particularidad e impacto a nivel de convocatoria juvenil, provocó acciones y reacciones creativas, todas ellas pacíficas y con excelentes resultados, como hace rato no se veían, llegando a irrumpir programas televisivos exitosos como Vértigo, a tomarse la radio de la Universidad de Chile para transmitir un programa especial denominado Frecuencia ocupada, además de otras múltiples apariciones en prensa, medios de comunicación y mucha vía pública.

Así fue como un grupo pequeño de estudiantes de tercer año de diseño de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, espontáneamente se apropió de una sala de taller y comenzó a construir y producir mensajes alusivos a la contingencia. Se trataba inicialmente de un grupo de no más de diez personas que comenzaron a movilizarse desde su área, a través del diseño de carteles hechos a mano. Tengo certeza de la magnitud del equipo, que pronto se bautizó como Taller Mano Alzada, porque formé parte de él como uno de esos estudiantes energéticos. Quizás muchos digan con los años que formaron parte del taller, ya que actuaba silenciosamente y de forma concentrada en la FAU, desde bien temprano y a veces hasta la madrugada. Y nadie pretende negar que el ritmo no era esclavizante, los turnos se daban naturalmente y solíamos pasar el frío y el tedio de la rutina con navegados y otras bebidas amables con la creatividad.

Pero del diseño a mano se pasó a trabajar con plantillas, pintura, spray, experimentando con xilografía y stencils, hasta llegar al sistema más productivo: la serigrafía, con la cual se lograron tirajes impresionantes, que tuvieron los suelos de las salas llenos de afiches que luego se pegaban, repartían o vendían para conseguir fondos para los gastos de las movilizaciones generales. Además de afiches, se gestaron propuestas notables como la intervención del frontis de Casa Central de la Universidad de Chile con post-its (esos papelitos amarillos con adhesivo) para que la gente opinara y apoyara la iniciativa, empapelando finalmente la estructura, además del constante diseño de boletines y la participación en marchas y actos culturales, junto a decenas de amigos y estudiantes.

Se trabajó muchísimo y se produjo una enormidad, como pueden ver en la fotografía del muro de los originales, donde todo nuevo producto se exponía, junto a los bastidores, herramientas, esa fiel radio destruida, la olla de los elixires y algunos recuerdos más.

Quise hacer un pequeño homenaje al Taller Mano Alzada, tal vez nostálgico, tal vez demasiado breve para algunos, pero confórmense con que tanto la iniciativa como algunos estandartes creados allí, por ejemplo la consigna “Estudiantes por Chile”, se reeditan desde entonces, cada vez que los estudiantes unidos han requerido de nuevas versiones del taller de serigrafía y comunicaciones de Diseño en la FAU. Pasó con la Revolución Pingüina del 2006 y con los movimientos universitarios del 2010 recién pasado, entre otros. Un honor haber presenciado un fragmento positivo de nuestra historia.

lunes, 23 de agosto de 2010

La Cápsula del Bicentenario y sus inminentes pasajeros



¿Con qué se van a encontrar en 100 años al abrir la cápsula?
Algo así como la versión a la chilena de la cúpula enviada al espacio con elementos trascendentales y decidores sobre la humanidad hace algún tiempo, el próximo entierro de la Cápsula del Bicentenario en Plaza de Armas tiene revolucionada a parte de la población por la elección de los estandartes dignos de ser incluidos.

Un proyecto que pretendía ser un evento histórico, podría estar convirtiéndose en un inesperado dolor de cabeza para algunas autoridades de turno. La inversión creativa, tecnológica y monetaria para construir la cápsula, con la misión de que resista 100 años, incorporándole objetos icónicos del presente y convertirse en algo honroso de ser descubierto en un siglo podría estarse saliendo de la línea editorial esperada por los organizadores y transformándose en un concurso más del tipo estelar de televisión o competencia entre hinchas o clubs de fanáticos de símbolos mediáticos extremadamente actuales, y quizás con poco del “peso histórico” que pretenderían muchos.

La votación por el objeto más representativo del Bicentenario desplazó hace poco del primer lugar al Indio pícaro por las camisetas de la U y Colo Colo, seguido muy de cerca por el hombre de la bandera del terremoto y Condorito. Por otra parte, la elección popular por el personaje que merecería ser recordado en 100 años más, está encabezada por Spike (“el perro de Lipigas”), perseguido por Don Francisco, Karol Dance y Arenita. Sobre este último punto cabe destacar que el mismísimo Alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, declaró públicamente su preferencia por Don Francisco en días en que los chicos Yingo lo superaban en la votación, además del puntero fijo Spike. Aunque aseguró que la voz de la gente sería la que diera el veredicto en todas las elecciones fuera cual fuera el resultado, no descartó (astutamente) que apareciera un comité de último minuto para hacerse cargo de sumar a la cápsula otro personaje seleccionado con mayor cautela y protocolo.

¿Pero qué importancia tiene lo que finalmente se guarde en la cápsula? Tanto las cartas que cualquier chileno puede escribirle a su descendencia, como la selección de objetos, personajes, música, tendencias y lo que se les ocurra en último minuto; como la nota de los 33 mineros de San José, serán reflejo de un sentir actual, de una personalidad y una visión general de los chilenos hoy, si es que se acuerdan de desenterrarla para el Tricentenario, claro.

No necesariamente deben desenterrar a O’Higgins, Violeta Parra o a Alberto Hurtado, ni tampoco la primera bandera chilena, un fragmento de los lentes de Allende o la banda presidencial de Sebastián Piñera por tratarse de una supuesta “historia correcta” que hay legar. Los invito a revisar la página y reírse o sufrir con las votaciones (participando el que quiera) con la certeza de que ahí verán un verdadero Chile, desde el termómetro popular; cortoplacista y distraído, ridículo y predecible, farandulero, folklórico y consumista, que dará por ganadores a nuestros representantes en el futuro. Todavía pueden haber sorpresas, a tomárselo con humor…

Fuente: Capsulabicentenario.cl