viernes, 29 de agosto de 2014
Tiempos de chacarero
La revista estadounidense Times elaboró un ranking con los mejores 13 sanguches del mundo y el chacarero chileno fue incluido entre ellos, definiéndolo en sus páginas como un “popular bocadillo chileno hecho con carne en rodajas finas y cubierto con tomates, ají verde y porotos verdes”. Codeándolo con ricas y creativas recetas internacionales, pero destacándolo principalmente por su singular mezcla de ingredientes frescos y su buen precio.
Pero no es mi intención compartir los mismos datos que ya habrán podido encontrarse una y otra vez, a veces casi copiados y pegados, en la prensa por estos días. Sino compartir mi inocente duda luego de recibir esta noticia, acerca del origen del concepto: “chacarero”. ¿Por qué el nombre?, ¿de dónde proviene y qué significa realmente?
La Real Academia Española define el término “chacarero” como “perteneciente o relativo a una chácara”, también conocida por nosotros como “chacra” (o “granja” si usted prefiere). Bajo esta relación lingüística, podemos inferir que fueron los ingredientes del sanguche los que le dieron su nombre, ya que en las chacras se crían animales y cultivan hortalizas, comúnmente con métodos aun bastante responsables y limpios. Además, suele encontrarse allí también pan casero del día, para el propio consumo y/o su comercialización. Y si hay suerte: elaborado con masa madre y no tanta levadura o aditivo industrial.
Recapitulando, tanto la carne (comúnmente de vacuno, pero incluso en sus variables animales), como los tomates, el ají verde y los porotos verdes pueden ser encontrados en una chacra chilena durante la temporada primavera-verano. Lo que le brinda incluso un peculiar apego a la tierra, por la relación de este sanguche con el trabajo de los productores campesinos y los recursos naturales o elaborados ya típicos del campo criollo.
Todo listo y dispuesto para armar un chacarero en la mismísima chacra chilena, para alimentar, en forma colorida, sana y nutritiva, desde el mismo productor campesino, hasta el huésped o el pasante.
Así que la próxima vez que vaya al campo o entre a su local favorito de sanguches, no se acuerde solamente del grato y bullado ranking extranjero, sino también del origen local y de la temporada idónea para engullirse uno. Mal que mal precisamente es por estas fechas, acercándonos a la primavera y a los festejos dieciocheros, en que todos estos productos pueden combinarse en su mejor momento para alegrarnos el plato y la boca, sin necesidad siquiera de agregarle mayonesa u otros aderezos, según su receta original.
sábado, 30 de junio de 2012
Cueca: familiar, sabrosa, gimnástica y democrática
¿Se han dado cuenta que incluso el que baila mal se ve bien en la cueca? Y me permito robarle este pensamiento al bizarro y carismático Paul Paico, maestro de ceremonia (y autodenominado “clown”) del evento gastronómico y musical criollo, que tuvo lugar hoy sábado por la tarde en pleno centro de Santiago.
La invitación era a una “fiesta familiar” a hora de almuerzo, comenzando el fin de semana largo en el Club Social de los Antiguos Deportistas Juan Ramsay, cuyo nombre hace honor al padre del fútbol santiaguino e importante gestor del deporte local y nacional chileno. Todo esto con el objetivo de reunir fondos para la producción del tercer disco de estudio de La Gallera, quienes junto a sus amigos de Los Piolas del Lote y El Parcito, amenizaron la jornada.
Pasadita la hora de inicio señalada en los avisos, frente a la conducción del mencionado Paul Paico, ya habían más de diez mesas aprovechando la promoción que incluía almuerzo además del derecho a mesa, música en vivo y zapateo. Número de asistentes que fácilmente llegó a duplicarse con el pasar de las horas, contemplando gente de todas las edades.
El local: familiar y acogedor. Repleto de historia deportiva e hitos nacionales que pueblan sus muros. Como la valla de salto ecuestre que marca un record imbatible en esa disciplina, copas y premios en vitrinas, pósters e imágenes de algunos héroes. Guirnaldas y señalética hechas a mano, al puro estilo de las sedes comunitarias o quintas nacionales. Y varios miembros del Club, hombres y mujeres de basta experiencia, que pasaban de ida y vuelta hacia el gimnasio del fondo del terreno.
La comida: muy sabrosa y bien local. Un buen trozo de carne a la cacerola o pollo, con puré o arroz, todo recién hechito. Paneras para compartir en cada mesa, más pebre del típico pastoso y engañoso para untar. Y una cañita de vino por persona. También ofrecían otros comistrajos como empanaditas fritas de queso, frescas y bien rellenas, y bebestibles varios, como cerveza, borgoña, terremoto, jugos y bebidas de fantasía.
La música: gimnástica y propia. Con excelentes ritmos chilenos entregados por los sencillos y simpáticos interpretes que invitaban a todos a levantar polvo y sacudir pañuelos. Un ambiente especial para pasarla bien con los cercanos, aprovechando de bajar la comida con el ejercicio de la cueca (haciendo honor al local) y juntar sed para volver a la mesa cada tres patitas.
La cueca: democrática. Como pegamento de los tres ítemes anteriores. Dando cabida a todos los que se atreven. Sin importar si lo hacen bien o mal, rítmica o arrítmicamente, fuerte o pausado, en parejas o con amigos, entre amigas, con familiares o desconocidos.
martes, 6 de septiembre de 2011
Le pongo la sal

¿Existe otra marca de sal además de Sal Lobos? Es impresionante como, al hacer memoria, no logro recordar ninguna otra sal que no sea Lobos en casa o en las repisas del supermercado, en cada compra de mercadería. Obviamente no es la única, y en el pasillo correspondiente deben haber varias competencias, pero no es nada de fácil recordarlas.
Conocida inicialmente como Sociedad Punta de Lobos S.A., la historia de esta empresa data de 1905, explotando depósitos de cloruro de sodio en el Salar de Tarapacá, Primera Región de Chile, cuya superficie podría responder la demanda mundial por alrededor de cinco mil años.
Lobos logra un puesto de privilegio en el imaginario colectivo chileno hogareño, y una importante proyección internacional, debido a su historia y, además, a su calidad, diseño, tecnología e innovación. La sal se utiliza prácticamente en todas las comidas, y esta marca fue pionera en su área, cambiando su forma de consumo y la manera en que nos relacionamos con sus productos.
Primero se diseñó un nuevo envase, concepto a cargo de Waker Diseño y Asociados, en varios formatos. La idea primigenia fue crear un salero cómodo, práctico, moderno y elegante. A la larga, permitió comprar, transportar, utilizar e incluso poner en la mesa, y sin vergüenza, el producto tal cual lo encontramos en el comercio, sin tener que estar trasvasijando de un lado a otro, llenando saleros, poniéndole arroz para conservarlo, etc. Se suman desde entonces varios tamaños y formatos de mesa especializados. Bolsas, saleros, potes, la parrillera. Pero no solo se quedó en un tema de envases, junto a ello se ha ido posicionando en el terreno de la salud y la cocina gourmet, con sus variedades Sal Light; con un 50% de sodio, y su reciente Línea Premium; gruesa, fina de mar, al merkén, a la cebolla, especial para carne y al ajo, cuyo rostro publicitario es el cocinero Christofer Carpentier. Además de Biosal; una sub-marca con vida paralela, emergida de Lobos.
Con esta capacidad de mantención y adaptación, Lobos ha conseguido una importante diferenciación y una enorme familiaridad. Probablemente atraviesa al público medio-masivo, que al igual que uno, toma estos productos sin siquiera mirar las opciones (ni por formatos, variedades o precios), y cada vez más, toca a un público más particular, de “aventureros”, personas preocupadas de su bienestar, del de sus cercanos y, por supuesto, de inflar el pecho cuando les aplauden el resultado de una rica receta en la mesa (sal incluida).
El chileno en promedio consume cerca de 15 gramos de sal diariamente, tres veces lo recomendable, según la OMS (Organización Mundial de Salud). Incluso hay planes de Gobierno referidos a esta problemática, totalmente respaldados por estadísticas inquietantes, que comprendo y comparto desde el punto de vista del bienestar físico de chilenos y extranjeros en relación a la sal. Pero, debido a la trascendencia histórica y la particularidad identitaria y de imagen de esta marca, no queda más que llevarle la contra a aquel recordado comercial de televisión diciendo: “Le pongo la sal”, y seguramente “Lobos”.
Enlace de interés: Ssl.cl
lunes, 1 de agosto de 2011
Cueca brava sobre el antiguo Matadero Franklin

¿Permanece parte de nuestra cultura criolla sobre la cuasi-desarrollada capital? Un interesante dato: El Club Matadero, centro cultural y salón de baile, está ubicado en pleno barrio Franklin, en un segundo piso por Santa Rosa, entre las calles Bío Bío y Placer, y se levanta, justamente, sobre el antiguo matadero.
El local, bien agradable y acogedor. Se puede acceder de fácil manera en micro o metro a solo un par de cuadras. Lo que si, a las horas que se sale (se haya comido y bailado cuanto sea) debe estarse dispuesto a caminar, esperar o compartir un taxi. Para quienes no vivimos por el sector, claro está. Se trata de un espacio mediano con aires y decoración tipo "Quinta de recreo", en la cual hay una barra sencilla entrando a la izquierda, mesas de distintos tamaños, sillas, pisos y bancas concentradas hacia un lado, y un escenario al fondo, que según los entendidos, se ha transformado en el último año en un muy buen escenario para la cueca local en la capital chilena. Lo que no quita que en ese lugar se lleven a cabo variadas acciones de arte y cultura.
Sorprendente la cantidad de gente que puede llegar a juntarse los días de eventos, a tal punto que queda poco espacio para desplazarse o incluso animarse a bailar un par de patitas. La atmósfera es muy entretenida. Un sonido a resaltar para las características del local y la carta propuesta súper llamativa; con empanadas, sanguches de pernil, botellas de vino, cervezas, terremotos y combinados, entre otros manjares para amenizar la noche, aunque pueden tener la mala suerte de ir un día de mucha concurrencia y tener que aguantar hambre y sed por un rato mientras se reabastecen.
Muy positivo que sigan abriéndose y ampliándose los espacios para la escena cuequera (brava, chora, tradicional o la que se quiera) incluso en nuestra ciudad, a veces falto de ritmo y sobrante de individualismo y contaminación. Habrá que darle las gracias y los aplausos correspondientes a quienes plantaron estas semillas de “rescate” o “re-popularización” de la cueca chilena. Tanto músicos de las últimas épocas de gusto masivo que han vuelto a colocar ritmos y a viejos baluartes de este estilo sobre los escenarios, como Álvaro Henríquez, así como también las bandas jóvenes (y no tanto) que cada día son más en esta área. Daniel Muñoz y los 3 x 7 Veintiuna, Los Trukeros, Las Capitalinas, La Gallera, De Caramba, Calleboca y tantos más. Lo anterior sumado a los inolvidables sobrevivientes de la continua historia criolla musical, se ve aumentado con la fauna diversa que goza de lo lindo en este tipo de recintos oyendo, viendo y bailando junto a ellos.
En fin, en Club Matadero la organización puede llegar a verse sobrepasada por la masa de asistentes y se torna un poco agobiante el aire entre el pucho y el calor humano, pero esto demuestra lo prendido que está este centro cultural y salón de baile. De todos modos, me alegro por la propuesta y se los recomiendo a todos quienes gusten oír buena música en vivo, degustar clásicos criollos a precios razonables y, por supuesto, pegarse unas buenas patas de cueca, y también las infaltables cumbias pachangueras envasadas.
Enlace: Club Matadero
domingo, 8 de mayo de 2011
Adaptación de una receta chilena: Las humitas en cocina bruja de mi madre.

¿Dónde están los verdaderos legados de nuestras madres? Esta es una pregunta, a mi parecer, no menor por estos días en que el medio nos impulsa a agasajarlas con regalos tan variados, que van desde desayunos a la cama o un contundente ramo de flores hasta relojes pulsera o I-pods.
Fuera de las campañas y ofertones de ocasión, que de todas formas aparecen cada vez que se avecina “el día de…”, vale la pena cuestionarse el lado bueno que podamos exprimirle a estos eventos. En este caso, me pliego a una positiva e interesante iniciativa que surgió hace algunos días entre un grupo de blogueros para encauzar el tema “madres” desde una conexión que seguramente todos tenemos, publicando recetas especialidad de nuestras madres, que nos hacen quererlas aun más y que siempre nos harán recordarlas. Además, si tenemos algo de talento o paciencia podremos mantenerlas y dárselas a nuevas generaciones, incluso cuando ellas ya no estén.
Los blogs detrás de los responsables principales de esta idea, expuesta ya en varios medios digitales (propios y ajenos) e incluso convencionales, como la revista Wikén, son En mi cocina hoy, Cocina de mercado, Mundo de Dulcinea, Chef Potro, La sartén y el mango, y el más importante de todos para mí (que casualmente es el de mi santísima y propia mamá) Cocinarte Chile. Todos ya con posts alusivos a sus recetas maternales favoritas, y a quienes me sumo con mi aporte personal, de una receta de mis favoritas; local y bastante creativa (por no decir mutante), como suele ser todo en la cocina de mi viejita. Para chuparse los nudillos, que en muchos casos (como el que presento a continuación) ocupa energías alternativas y amables con Chile y el planeta.
Huma en olla, para cocina bruja:
¿Qué le lleva?
10 a 12 choclos
1 cebolla picada fina
3 cucharadas de aceite
1 cucharada de azúcar
hojas de albahaca
¿Cómo se hace?
- Pelar y picar los choclos, moler en juguera con un poco de leche (para no fundir el motor).
- En una olla, dorar un poco la cebolla en cubitos, agregar la pasta de choclo molida, revolver agregando el azúcar, sal a gusto, más la albahaca picada fina.
- Siga revolviendo hasta que empiecen a salir burbujas, pruebe y rectifique la sazón.
- Saque del fuego, tape y deje en la cocina bruja por al menos una hora. Puede dejarse más tiempo (no se pega ni se seca o quema).
- Servir directo al plato y si quieres lucirte pon las humas en olla sobre dos hojas de choclo previamente pasadas por agua hirviendo.
- Fácil y sin complicarse la vida.
Buen provecho y feliz día (todos los días del año) a nuestras cocineras de cabecera.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Packaging; Imagen de exportación chilena

¿Vale la pena dejar de ahorrar en el diseño de empaque de productos para la exportación? Chile hace algún tiempo es una creciente potencia agroalimentaria de exportación. La evolución en el área del packaging es cada vez mayor y más detallada, existen varias empresas dedicadas a este negocio que invierten constantemente, llevándola a crecer en dos dígitos en los últimos cinco años.
Atrás quedaron los días en que nuestras exportaciones de fruta eran hechos en toscos cajones de madera. Actualmente el objetivo es adaptar los envases de transporte para que los productos lleguen directamente a los consumidores, evitándole trabajo a los compradores extranjeros y brindándole al consumidor final datos relevantes sobre el origen de elaboración e información respecto al medio ambiente e inocuidad de los productos.
El negocio del packaging en nuestro país supera los US$ 2.200 millones anuales. Este tipo de diseño ha dejado de estar centrado en la creación de soportes resistentes, pasando a preocuparse de la imagen que viste a nuestros productos de exportación; su limpieza y utilidad visual y también biológica. Claro ejemplo de ello es el caso de los berries exportados por VitalBerry. “En 1993 se exportaban berries en pocillos de cartón tapados con papel celofán y amarrados con un elástico. Hoy van en pocillos individuales de plástico que se degrada más rápidamente, de 310 gramos", según explica su gerente comercial, Felipe Juillerat.
La gracia detrás de esta evolución en el diseño de empaques de los productos de exportación chilenos tiene que ver con un cambio en la filosofía detrás de los envases y sus etiquetas. Desde el concepto de fondo hasta las exigencias específicas de los mercados meta son minuciosamente estudiados para el desarrollo de modificaciones o creaciones de nuevos packagings. Se busca reflejar el compromiso ambiental y la practicidad en los empaques de los productos, lo que ha significado importantes inversiones, pero que definitivamente se han recuperado con las alzas en ventas y fidelidad de productos nacionales en el exterior. Se ha logrado convencer y seducir a los compradores de las ventajas y virtudes de distintos productos, como algunos vinos, pescados y frutas, mediante el diseño adecuado de packaging capaz de vender, contener, transportar, proteger, cuidar y comunicar.
Ya se está trabajando en envases inteligentes, como salidos de una película de ciencia ficción, que cambien de color según el estado en que se encuentran los alimentos que contienen o que modifiquen y mantengan atmósferas ideales dentro de los envases de distintos tipos de productos.
Sin necesariamente tener impresa la bandera chilena en cada envase, se consolida también nuestra imagen país. Ya no basta con tener diseños bonitos, ahora es fundamental que sean efectivos, prácticos y llamativos. El producto y su packaging son igualmente importantes a la hora de la decisión de los consumidores en las góndolas de los supermercados. Debemos diseñar y vender bien la imagen y personalidad de nuestros productos, y de paso de nuestro país.
Datos obtenidos en: Natalie Traverso V., “Nuevas tendencias en packaging. Envases, la imagen sí importa” y “La nueva era del packaging”, Diario.elmercurio.com, lunes 7 de Septiembre, 2009.
miércoles, 26 de agosto de 2009
El loco negocio de El Conejo manicero

¿Quién no reconoce ese penetrante olor a vainilla que emana de los carritos de Nuts4Nuts? Se dice que el chileno es ingenioso y busquilla, que cuando quiere, encuentra formas de salir adelante. Que es capaz de inventar caminos creativos, muchas veces originales, para solucionar sus problemas o lograr ganancias de situaciones poco habituales. Quizás compartamos o no esta visión, pero hay casos de personajes chilenos como El Conejo que demuestran la astucia y el emprendimiento criollo.
Luis Martínez, conocido popularmente como El manicero de Nueva York o El Conejo, nació en una familia humilde de estación central. Su madre era camarera y su padre jinete de hípica. Cumplió con sus estudios escolares y desde joven fue muy trabajador. Fue salvavidas, junior, repartidor de películas, buzo, garzón, vendedor de corbatas, zapatos y relojes, además de ascensorista, entre otras ocupaciones.
Es probable que muchos lo hayan visto en las últimas Teletones, pues uno de sus tres hijos con su esposa estadounidense nació con discapacidades y por ello suele donar a la Teletón todas las ganancias conseguidas con sus cientos de carros de maní en las “27 horas de amor”. Pero cómo llegó a estar en la cabeza de un negocio que a los chilenos nos puede parecer tan típico y que los norteamericanos prácticamente no conocían.
Ya habiendo pasado por variados trabajos en Chile, como muchos compatriotas, decidió dar el salto a “La Tierra de las Oportunidades”, llegando a Estados Unidos sin saber más que unas palabras en inglés. Luego de un par de empleos comienza a trabajar con un chileno en un carrito de maní en pleno centro de Nueva York. Al poco tiempo se independiza, primero trabajando en la ilegalidad, para después conseguir los permisos y afirmarse en el rubro.
Nuts4Nuts, su empresa de maní confitado que traducido sería algo así como “Locos por el maní”, crece con fuerza. Actualmente tiene carritos maniceros comandados por chilenos en alrededor de 25 esquinas de Nueva York y más de 150 carros en Chile, en lugares estratégicos de las grandes ciudades. Se está expandiendo a Europa y el siguiente paso es seguir colocando carros en las calles de América. Su visión es que donde haya esquinas, hay posibilidades de negocios.
Y El Conejo no se quedó solo en el rubro del maní, también ha ampliado su flota de carritos para el servicio de otros alimentos a la chilena, como hamburguesas, churrascos, completos, manzanas confitadas, mote con huesillos y choripanes, los que incluso ofrece para eventos.
Ahora, Luis Martínez administra su empresa a nivel internacional, busca nuevas oportunidades, da charlas motivacionales e incluso tiene participación en el proyecto de una película sobre su historia en La Gran Manzana. En definitiva, El Conejo es un ejemplo de ingenio, pero también, aunque suene un tanto cursi, de esfuerzo. Si esto es por un tema genético y de nuestra raza, bienvenido, y que todos logremos dar con un negocio brillante que nos acerque al éxito.
Algunos datos: Nuts4nuts.cl
lunes, 10 de agosto de 2009
Silenciosa feria cultural en Estación Mapocho

¿Supieron de la muestra artística-cultural de este fin de semana? El pasado viernes fui a Estación Mapocho a la inauguración de la Feria Nacional de Arte y Cultura, con la participación de 120 barrios con escasez de recursos y aislamiento geográfico de Chile. La actividad estuvo a cargo del programa Creando Chile en mi Barrio con el apoyo de la Fundación Ideas. La entrada era liberada y la muestra tendría de todo un poco hasta su cierre el domingo.
Como buen primer día temprano no había mucha gente más allá de los mismos organizadores, los grupos a cargo de los puestos y los invitados especiales como Joan Jara y Karen Connolly, y los músicos de Ángel Parra Trío, acompañados del Tío Valentín, quienes se tomarían el escenario después. También estaba la Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, seguida de cerca por el grupo de prensa presente. Ella misma hizo las veces de animadora en el show de puntapié inicial, y la verdad es que su enérgica locución bien amplificada fue un tanto agotadora.
Mientras se desarrollaba el show en el sector del escenario, el recorrido de la exposición se encontraba casi desierto, lo que aprovechamos algunos para dar la vuelta sin apuro, mirar con calma, sacar fotos e incluso degustar algunos de los alimentos típicos de distintas zonas que se vendían en el rincón gastronómico.
La muestra estaba organizada con emulaciones de kioscos, sedes comunitarias, comedores, una plaza, un mural y una canchita de fútbol, entre otros.
Actividades culturales, artesanía, gastronomía, foros y música en vivo se mezclarían durante los tres días del montaje, pero ese día temprano aún no había suficiente ambiente, y, siendo sincero, se sentía el recinto un poco mal aprovechado. Quizás repleto de gente diera otra impresión, pero todos los elementos estaban un tanto desperdigados y la Estación Mapocho era demasiado imponente ante el salpicón de instalaciones. Pero lo que había estaba en general bien cuidado, hecho con dedicación, descontando los clásicos pendones pixelados y algunos productos con poco de chilenidad.
Terminó el acto de apertura, y mientras los sonidistas y técnicos se tomaban todo el tiempo del mundo para comenzar con el mini concierto de Ángel Parra Trío, la falta de más lugares por recorrer y el hambre imperante, opté por partir. La feria me dejó con gusto a poco, pese a que la iniciativa me parece grandiosa. Que se sigan haciendo proyectos así y que se tomen estos gigantescos lugares, como Estación Mapocho, es sin duda un acierto de gestión, cultura, arte, comunidades y Chile, aunque ni siquiera la cobertura mediática y la difusión fue suficiente, sino, más bien silenciosa.
Referencia: Paola Mosso, “Todos los barrios de Chile se apretujan en la Estación Mapocho”, Lanacion.cl
jueves, 11 de junio de 2009
La complicidad de la mujer en la publicidad chilena

¿Cómo nace la relación entre la mujer y la publicidad en Chile? Este aviso apareció en un folleto con recetas para pastas. En él se puede apreciar a una mujer, ícono de la dueña de casa de clase media-alta, reina en cada uno de los hogares criollos de mediados del siglo XX. La acompaña un enorme y apetitoso plato de lasaña Lucchetti, una marca de pastas chilena con trayectoria, clásica en las despensas y mesas de nuestro país.
Pero estos avisos de las marcas invitando a las dueñas de casa a formar parte de sus numerosos consumidores no existieron siempre. El cuento empezó con un nuevo aplazamiento del desarrollo de nuestro débil ideario local debido a la llegada del “sueño americano”; un villano invitado muy potente, y del cual aún no podemos deshacernos.
Junto al alza en la circulación de productos industrializados extranjeros, acontece en Chile una modernización de los medios de comunicación y de las formas publicitarias. Se adoptan valores y estilos de vida (y de consumo) transnacionales, centrados en el modelo norteamericano, que además dicta la pauta mundial en estrategias comerciales y publicidades masivas. Los productos norteamericanos, y en segunda importancia los europeos, toman de esa forma una visibilidad y presencia sin precedentes en el imaginario colectivo nacional. La familia tipo es diseñada por creativos estadounidenses y difundida incluso en lugares remotos, como Chile.
Las empresas transnacionales se apoderan de la publicidad en Chile. La mujer en la publicidad toma el rol de compradora y administradora. El marketing la define como la “Directora de las relaciones y el consumo familiar” o la encargada de la “Administración del confort del hogar”.
Las nuevas formas de venta permiten a los consumidores saber quiénes compran y en qué tipo de lugares, brindando una clara imagen de las clases sociales y su distribución en el comercio. De este modo, la dueña de casa, cada vez más preocupada de verse fina y actualizada, sabe dónde le conviene ir a comprar y cuáles son los productos indispensables para la felicidad social de su familia, como una nueva radio o un moderno tocadiscos. Y en caso de no contar con los medios necesarios para adquirir todo lo necesario para estar acorde con los tiempos, que en general en esos años dependía de la billetera del marido, aparece una maravillosa nueva opción; la compra en cuotas.
En el ámbito de las marcas de insumos de cocina, comienzan a aparecer las dueñas de casa junto a la cocinera, demostrando su preocupación y responsabilidad en la satisfacción familiar. Esto también ocurre en áreas como productos del hogar, electrodomésticos, vestuario, belleza e incluso automóviles.
Definitivamente la cocina es el centro operativo de toda casa y el corazón de cada familia. Por otro lado, la dueña de casa hace ya mucho tiempo es quien suele encargarse de dirigir el consumo de los hogares chilenos. Lucchetti en este aviso da un claro ejemplo de ello, incluyendo un recetario para hacer recetas tradicionales para la familia feliz. Poco importa que sea una marca local con nombre italiano, o que la gráfica sea una copia del modelo publicitario norteamericano de los 50’s. Guste o no, es parte, tanto de nuestra historia publicitaria como de nuestra historia social.
Imagen y algunos datos: Pedro Álvarez Caselli , “Chile Marca Registrada”.
viernes, 29 de mayo de 2009
El fenómeno del Merkén made in Chile

¿Cómo el merkén se transformó en el hit que es hoy en Chile y el mundo? No es novedad el éxito que ha tenido la comercialización industrializada del merkén, ni los buenos dividendos que ha logrado su exportación a Estados Unidos, Europa y Asia. Lo que no me deja de llamar la atención es cómo este aliño ha pasado de la cocina tradicional mapuche a platos internacionales de alta cocina y hasta brebajes alcohólicos de moda.
El merkén es un aliño chileno picante proveniente de la IX Región de la Araucanía, hecho en base a ají seco y ahumado, molido y mezclado con especias y sal. Históricamente las familias mapuches lo preparaban para su uso personal, y de manera manual y natural. Y no fue sino hasta principios de este nuevo milenio que despegó para convertirse en un producto masivo y en un boom en la alta cocina, tradicional y exótica. Pero en qué momento salió de las tierras mapuches a las cocinas del mundo.
Ya no solo podemos degustar merkén en adobos para carnes o pescados y mariscos, ahora forma parte de preparaciones de salsas para pastas, sopas, ensaladas y acompañamientos, como puré y arroz. También nos podemos encontrar con picoteos alternativos como nueces, maní salado y quesos con merkén. En varios locales, incluso se ha incorporado este ingrediente estrella en recetas internacionales del tipo pizzas, rellenos árabes, paté de wagyu y sushi. Y, por si no bastara con eso, nuestro prócer aliño forma parte de experimentos etílicos como pisco sours y bloody marys en concurridos happy hours y restaurantes finos locales.
El merkén traspasó fronteras, y al parecer el nacimiento de este fenómeno no fue espontáneo, sino calculado y dirigido. El aprovechar las condiciones y posibilidades de este producto mapuche podía ir más allá de un proyecto patriótico y de rescate. Podía transformarse en un originalísimo y enorme éxito comercial de Chile para el mundo actual, donde las mezclas culturales están tan en boga.
Entre el 2006 y el 2007, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura, hizo un proyecto de estudio, estandarización productiva y comercialización de exportación del merkén. A cargo de la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica de Temuco, pretendía recuperar y mejorar productos nacionales tradicionales, para promover así su diversificación y aumentar su valor agregado, haciéndolo, además, más rentable para las mujeres mapuches que lo producen.
Gracias a ese proyecto, entre otros puntales que elevaron la imagen del merkén a nivel internacional, hoy en día una dueña de casa o un chef estadounidense pueden comprar merkén en frascos medianos por cerca de diez dólares la unidad.
Personalmente me parece sorprendente el fenómeno del merkén, además de atractivo y especial el sabor que le confiere a los distintos experimentos que protagoniza, haciendo adictos a varias personas que conozco. Y no digo que sea una sorpresa negativa, muy por el contrario, es un fenómeno digno de investigar e imitar. Es bueno que Chile tenga más puntales de exportación que cobre, madera, frutas y salmones. Hace ya algunos años hay iniciativas gubernamentales y privadas que buscan ampliar la gama de ofertas para el exterior, y el caso del merkén cabe dentro de ese espectro.
Si alguien sabe cuál fue la clave del fenómeno merkén que la diga e ideamos algún buen negocio exportable con otro elemento como el pisco, tan chileno y tradicional como el merkén, ¿o no?...
Algunos datos: Wikipedia.org / FIA.cl


