jueves, 18 de junio de 2009

Vida, muerte y renacimiento de ATARI en Chile



¿Cuál fue nuestra primera reacción frente al fabuloso Atari? La verdad, personalmente no recuerdo cómo fue que llegó ese aparato a mi casa ni como me enfrenté a él. Con mi hermana, como niños de una generación que aún podían ser sorprendidos, pero no sin la curiosidad e inteligencia tecnológica, probablemente nos vimos atónitos, pero en poco tiempo lo dominamos y transformamos en parte de nuestra rutina de entretenimiento. Así comenzaron esas eternas esperas cargando los juegos y las posteriores excitantes jornadas con el Montezuma o el Asteroids.

El hábito de quedarse en casa en vez de sociabilizar en exteriores en Chile, se debió en primera instancia al estado de sitio ejecutado por la dictadura militar, y en segunda al acceso a productos nuevos como el televisor, la radiocasetera y los juegos de lógica, estrategia y videojuegos. A esto se sumaba la opción de poder hacer ejercicios sin salir del hogar, con productos del tipo bicicletas estáticas.

Marcas asiáticas desconocidas comenzaron a instalarse en las casas chilenas. Aiwa, Hatachi, Toshiba y Sony, entre otras, se convierten en parte de nuestras familias. De ese modo se daría comienzo a la globalización, a la gran familia global.

Atari, específicamente, es considerada como la pionera mundial en la industria de los videojuegos con el lanzamiento de su juego PONG, en 1972. Hasta los 80’s no tuvo competencia. Recién allí aparecen otras consolas, pero solo a mediados de esta década Atari se debilitó lentamente en su reinado de esta nueva área de entretenimiento. La creación de nuevas versiones de la consola no contaron con la popularidad y las buenas ventas de la original 2600 (o VCS). Toman fuerza otros productos similares e incluso algunas alternativas, como los clásicos juegos arcade o pinball, que todavía se pueden encontrar en algunos lugares funcionando con las antiguas monedas de $100.

Luego, Nintendo desplaza a Atari en Japón y crece de manera impresionante a nivel mundial. En los 90’s, luego de algunos fracasos, Atari se fusiona con la marca JTS Inc., momento en que se sentencia la desaparición del nombre de esta marca del mercado mundial y, por supuesto, del chileno.

Actualmente en nuestro país, jóvenes que ni siquiera conocieron la consola tienen poleras con la marca Atari entre otros símbolos populares de antología como el Che Guevara, Homero Simpson o Don Ramón. Atari en Chile es considerado de culto. Se producen no solo poleras, sino también chapitas y otras aplicaciones gráficas, de formas más o menos artesanales.

Uno que jugó y/o tuvo Atari, le guarda un extraño cariño, pero ve con cierto resentimiento como se ha transformado en moda retro a años de su decadencia y luego de cientos de aparatos similares y evoluciones de los mismos. Ya no existe esa magia inocente de la primera consola que llegó a nuestros hogares a acompañar y enviciar a tantos niños (y otros no tan niños) hace ya dos décadas. Los niños chilenos de estos tiempos se criaron con Internet al alcance, entre joisticks y TV cable. Por ello, aunque suene a “viejo chocho y latero”, vale la pena dedicarle algunas líneas reseñando parte de su historia y de nuestra relación con él, para recordar y compartir sobre la realidad tras la moda.

Referencias: Wikipedia.org
Otros datos: Pedro Álvarez Caselli , “Chile Marca Registrada”.

3 comentarios:

  1. Me cago en los Ataris. Fui feliz cuando apareció Nintendo!


    Saludos, El Cerdo

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  2. Que poca sensibilidad histórica Felipe. Me suena a que no tuviste uno y por eso te haces el que lo encuentras fome.

    Para mi uno de los momentos más traumáticos de mi infancia fue cuando robaron en mi casa en La Florida y se llevaron (entre varias otras cosas de suma importancia para mis papás) nuestro Atari.

    Luego también me pasé al mundo Nintendo por un tema tecnólogico y de continuidad, y por qué no decirlo: moda, con largas tardes de Super Nintendo y después Nintendo 64... Pero el Atari fue pionero y fabuloso.

    Saludos a quienes pasan y gracias por comentar.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo, Manuel.
    Yo fui Atariano y a mucha honra, y pienso totalmente contrario a Felipe, lo que seguramente se debe a que como dice Manuel, Felipe no debe haber conocido las verdaderas potencialidades que nos ofrecía nuestro querido Atari.

    Para mi, el infinito potencial del Atari estaba en la posibilidad de programar uno mismo lo que quería que el computador hiciera. Hay que tener en cuenta que la función principal del Atari era ser un COMPUTADOR y no una máquina solamente de juegos como los Nintendos y todos los que vinieron después . Esa es la gran diferencia con el Atari y el porqué hace a esta maravillosa máquinita, algo tan incomparable.

    Yo estuve muy metido en el mundo del Atari y llegué a ser un "free lance" en la programación de mi querido atari 800XL. No solamente en Basic, sino también en Assembler; y para los que no saben lo que eso significa, quiere decir que cuando sabes programar y más aún si lo hacen en Assembler, puedes hacer prácticamente cualquier cosa con un Atari. Desde programar (crear) tus propios juegos, hasta controlar todos los semáforos de Santiago (y no es broma). Sólo está en la pericia y conocimientos del equipo que tenga la persona que lo programe.

    Actualmente, y lo digo con mucha lástima, todo eso se ha perdido y por lo mismo las generaciones que vinieron después de estos pequeños computadores que se podían programar, sólo se dedicaron a jugar con sus consolas (pues no servían para nada más !), y eso indudablemente repercutió en el desarrollo mental de esas generaciones, ya que se acostumbraron a que todo viniera "hecho de fábrica" (sólo tenían que insertar un cartucho y a jugar !) y dejaron de hacer "trabajar sus neuronas" como los chicos de mi generación que nos pasábamos horas y horas tratando de resolver un simple error que había en una linea de programación, pero que ese simple error nos obligaba a "estrujar" nuestras neuronas para poder encontrar la solución al problema !.

    Con esto quiero decir que los chicos de nuestra generación realmente PENSÁBAMOS y muuuucho !. Es decir, usábamos nuestro cerebro, sin contar el hecho que también teníamos que estudiar durante muchas horas al dia para poder dominar el difícil arte de la programación de computadores.

    Nuestro querido COMPUTADOR ATARI, realmente nos obligaba a pensar, y eso lo considero una cualidad invaluable (y que me ha servido hasta hoy en día) de este pequeño e irreemplazabe GRAN computador. Slds.

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